Christian Herrera se recuperó de la conmoción con la destreza de un veterano de la televisión. Vio el drama, el giro inesperado, y lo convirtió en oro puro para la audiencia.
Su voz retumbó en el estudio, cargada de una nueva y electrificante energía.
—¡Lo han oído, damas y caballeros! ¡Un giro sin precedentes en la historia de "Joven Chef de México"! ¡Alejandra Robles usará la despensa común! ¡El reloj sigue corriendo!
La música de tensión del programa subió de volumen, marcando el momento. Todas las luces del estudio parecían converger en Alejandra, no con lástima, sino con una fascinación depredadora.
Ella no perdió ni un segundo.
Con un paso decidido y sin vacilación, comenzó a caminar. Atravesó el pasillo central que separaba las dos hileras de estaciones de cocina, su figura solitaria moviéndose en dirección a una gran puerta de metal de doble hoja al fondo del estudio. La puerta de la despensa común.
Cada una de sus pisadas resonaba en el tenso silencio que se había apoderado del público. Todas las cámaras giraron para seguirla, capturando su avance desde todos los ángulos. En las pantallas gigantes, su caminata se convirtió en una procesión épica.
Los otros concursantes, momentáneamente distraídos de su trabajo, la observaban con una mezcla de emociones.
Un chef de un famoso restaurante de Polanco, que estaba fileteando un pescado exótico con precisión quirúrgica, se detuvo por un instante y murmuró a su compañero de al lado.
—¿Qué va a hacer con sobras de mercado? ¿Una sopa de verduras?
Su compañero, que trabajaba con delicadas esferificaciones, soltó una risita ahogada.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra
Hasta ahora esta muy interesante...