El joven productor regresó. Su carrera de antes se había transformado en un caminar lento y pesado, como el de un hombre que se dirige al patíbulo. Su rostro, antes perlado de sudor por el estrés, ahora estaba pálido, casi cerúleo bajo las intensas luces del estudio.
Se acercó a la estación trece, evitando deliberadamente el contacto visual con Alejandra. Mantenía la mirada fija en su tabla de papeles, como si las respuestas al desastre estuvieran escritas en ella. Sabía que cada cámara en el estudio estaba ahora fija en ellos, que su conversación susurrada se convertiría en el centro de un drama silencioso.
Se inclinó sobre la mesa de acero, creando una falsa burbuja de privacidad en medio del escenario más público que se pudiera imaginar.
—Señorita Robles... —su voz era un susurro tenso, casi inaudible por encima del siseo de las sartenes cercanas—. Lo lamento inmensamente. De verdad.
Alejandra no respondió. Se quedó mirándolo, su rostro una máscara de calma helada que lo ponía aún más nervioso. Esperó.
—Hablé con el jefe de logística. Revisamos los registros dos veces —continuó, tragando saliva—. Hubo un problema con el manifiesto de carga. Su caja no está en el estudio.
Hizo una pausa, como si esperara una explosión, un grito, una acusación. No obtuvo nada. Solo silencio.
—Parece que se ha perdido en tránsito —finalizó, la frase sonando hueca y ensayada, una línea de un manual corporativo para catástrofes.
Alejandra lo miró fijamente a los ojos. Por primera vez, él se atrevió a sostenerle la mirada y vio una intensidad que lo hizo estremecerse. Su voz, cuando habló, fue tan suave como la de él, pero cortante como el cristal.
—¿Perdido?
La simple palabra, pronunciada como una afirmación y no como una pregunta, lo desarmó. No había histeria en ella. No había pánico. Había un conocimiento, una certeza que lo hizo sentir como un peón en un juego que no entendía.
—Estamos… estamos haciendo todo lo posible —tartamudeó el productor—. Llamamos al almacén, al servicio de transporte… pero…

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra
Hasta ahora esta muy interesante...