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El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra romance Capítulo 146

Unos días después, la noticia estalló en el mundo de la gastronomía y las sociales como una bomba de confeti cuidadosamente orquestada. No fue un simple comunicado de prensa; fue una campaña. Anuncios a toda página en las secciones de estilo de vida de los principales periódicos. Un bombardeo coordinado en blogs de comida y perfiles de Instagram de influencers.

"El Concurso Joven Chef de México Regresa: Más Grande, Más Audaz, Más Prestigioso".

El titular era pegadizo, pero la verdadera noticia estaba en el subtítulo.

"La Aclamada Chef Natalia Fuentes se une al Panel como Jueza de Honor".

La fotografía que acompañaba el anuncio era una obra maestra de relaciones públicas. Natalia, vestida con una filipina de diseñador de un blanco inmaculado, miraba a la cámara con una expresión de serena autoridad. No era la sonrisa dulce y victimista de antes. Era la mirada de una experta, de una matriarca del sabor que había superado la adversidad y regresado para reclamar su trono.

El texto del anuncio era igualmente meticuloso. La presentaba como "un ícono de la resiliencia culinaria", elogiando su "valentía al enfrentar ataques infundados" y posicionándola no como una simple participante, sino como una figura de inspiración, una experta consolidada cuyo papel sería guiar y juzgar a la nueva generación de talentos.

La estrategia de Adrián era brillante en su crueldad. No estaba ocultando el escándalo; lo estaba usando. Estaba reescribiendo la narrativa, transformando a Natalia de plagiaria a mártir, y ahora, a venerable jueza.

La escena cambió a un pequeño local en la colonia Roma que olía a pintura fresca y a madera nueva. Era el futuro primer taller de "Raíz de Origen". Alejandra y Valeria estaban sentadas en el suelo de cemento pulido, con planos arquitectónicos extendidos a su alrededor y un par de cafés de olla enfriándose a su lado.

Estaban planeando la expansión de su negocio. El éxito en Coyoacán les había dado el capital y la confianza para dar el siguiente paso: un lugar propio donde producir, empacar y, eventualmente, vender.

Valeria sostenía un periódico, no por las noticias, sino para usarlo como mantel. Y allí, en la sección "Estilo", estaba la cara sonriente de Natalia.

Valeria soltó un bufido de desdén tan fuerte que hizo eco en el local vacío.

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