Entrar Via

El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra romance Capítulo 130

Esa noche, el taller mecánico "Refacciones Domínguez" se sentía como un hospital de campaña después de una batalla perdida. La puerta de metal estaba bajada, aislando el débil resplandor de un foco de la oscuridad de la calle. El aire, usualmente cargado con el olor a grasa y metal, ahora parecía pesado, denso con el humo de la derrota.

Valeria caminaba de un lado a otro en el pequeño espacio, una leona enjaulada. Su energía, usualmente una fuerza de la naturaleza, se había agriado en una furia impotente. Pateó la llanta de una motocicleta a medio desarmar, el golpe sordo resonando en el silencio.

—¡Es una mierda! —exclamó, su voz era un gruñido bajo y rabioso—. ¡Una puta mierda! ¡Lo sabía! ¡Sabía que era demasiado bueno para ser verdad! Siempre que la gente como nosotras empieza a levantar cabeza, la gente como ellos viene y te pisa el cuello. ¡Esa pinche vieja nos jodió!

Se detuvo, respirando con dificultad, y miró a Alejandra.

Alejandra estaba sentada en una caja de herramientas, extrañamente, inquietantemente tranquila. No lloraba. No gritaba. Tenía su teléfono en la mano, y en la pantalla, una de las docenas de fotos que había logrado tomar en medio del caos: un primer plano del rostro enrojecido y supuestamente agonizante de Paulina.

Su calma era un ancla en la tormenta de furia de Valeria.

—No nos jodió —dijo Alejandra, su voz era tan baja y controlada que Valeria tuvo que dejar de caminar para escucharla—. Nos atacó. Hay una diferencia.

Valeria la miró, incrédula. —¿Diferencia? ¡Ale, nos clausuraron! ¡Se llevaron todo! ¡Nuestra reputación está por los suelos! Mañana seremos el chisme de todo Coyoacán, las estafadoras que venden veneno.

—Solo si dejamos que esa sea la historia —respondió Alejandra, sin apartar la vista de la foto. Acercó la imagen, sus dedos moviéndose con la precisión de un cirujano sobre la pantalla táctil—. Mira esto.

Valeria se acercó, su enojo dando paso a la curiosidad. Miró la foto. Solo veía un desastre: piel roja, manchas, una cara de sufrimiento.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra