Daniel había renunciado a su vida solo para que Jaime pudiera quedarse con la esencia dragoniana. No había forma de que Jaime dejara que los demás se la quitaran.
—Celio. —Colín estaba a punto de convencer a Celio de que se calmara.
Sin embargo, fue interrumpido por Celio de forma brusca.
—Colín, ¿no me escuchaste la primera vez? Te dije que te vayas. —Celio miró con furia a Colín.
Colín le lanzó una mirada a René y apretó los dientes.
—Celio, Constantino, aunque seamos amigos, tengo que advertirles algo. Si alguno de ustedes quiere ponerle un dedo encima a René, tendrá que pasar por mí primero.
Luego de eso, los subordinados de Colín se apresuraron a proteger a Colín.
De repente, ambas partes, lideradas por Celio y Constantino, se vieron envueltas en un enfrentamiento con Jaime y todos los demás.
Silvestre, que observaba desde algún lugar cercano, casi se echó a reír. Eso era exactamente lo que él esperaba. Si se enfrentaban, él se beneficiaría de las colosales pérdidas de ambas partes.
«Incluso si no podemos recuperar la esencia dragoniana, todavía podemos atrapar a Jaime».
Al instante, Jaime y Josefina le lanzaron una mirada de agradecimiento a Colín. No esperaban que actuara de forma tan honorable con René, teniendo en cuenta su habitual comportamiento frívolo.
René también le lanzó a Colín una mirada suave y apasionada porque se sintió conmovida por su gesto.
—Si acabamos luchando entre nosotros, no hay garantía de que ganes. Mi oferta sigue en pie. Déjenme la esencia dragoniana y les daré píldoras a cambio. —Después de analizar la situación, Jaime sabía que Celio y Constantino no necesariamente ganarían si se enfrentaban a él, a Colín y al lobo blanco.
—¡Déjate de tonterías! ¡No les voy a dar la esencia dragoniana! —Celio se enfureció y se negó a considerar la oferta de Jaime.
El ambiente en la escena era tan tenso que parecía que iban a pelearse.
Al instante, Josefina y las chicas rompieron a llorar.
Mientras tanto, Jaime, que estaba bajo el agua en ese momento, se enfrentaba a una elección entre la vida y la muerte.
Basándose en sus capacidades, la posibilidad de que recuperara la esencia dragoniana por sí mismo era escasa. Sin embargo, estaba decidido a seguir adelante cuando recordó el sufrimiento por el que estaba pasando su madre.
Tras sumergirse en el pozo, Jaime fue cayendo con rapidez. Sorprendentemente, el agua del estanque no fluyó hacia la fosa como se esperaba. En cambio, el agua solo selló la fosa. Era como si algo impidiera que el agua fluyera hacia el pozo sin fondo.
Rápido, Jaime aterrizó en una superficie blanda y con mucho movimiento. De hecho, era como si hubiera aterrizado en un globo inflado. La superficie era tan elástica que Jaime había rebotado a cierta distancia al aterrizar.
Jaime no podía ver nada en el pozo porque estaba demasiado oscuro. Escudriñó con mucho cuidado los alrededores con su sentido espiritual. Jaime se quedó perplejo cuando se dio cuenta de que no podía sentir la presencia del Dragón de Hielo.
Entonces, Jaime reunió una bola de fuego en la palma de su mano e iluminó la fosa. Tras recorrer una distancia sobre la suave superficie, vio la esencia dragoniana sentada firmemente en una roca cercana.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)