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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 837

El agua era tan oscura que parecía estar muy contaminada. Al mismo tiempo, también exudaba ondas de energía helada.

—¿Cómo es posible que el estanque no esté congelado, a pesar de este clima helado? —Isabel pronunció con curiosidad mientras miraba el estanque oscuro.

—¡Mira! ¡Hay alguien en el estanque! —gritó René conmocionada.

Jaime y el resto se voltearon al instante hacia el centro del estanque y vieron una gran roca abultada. La roca tenía un tamaño de entre cuatro y cinco metros cuadrados. Encima de la roca, había una sombra de un hombre sentado con las piernas cruzadas.

—¿No es ese el Cultivador Demoníaco? ¿Qué está haciendo aquí? ¿Será que en serio hay un dragón aquí? —Colín reconoció al hombre y expresó su desconcierto.

En efecto, el hombre con traje estaba sentado en la roca. En ese momento, se vieron ondas de niebla negra que surgían de la superficie del estanque. El hombre estaba aspirando la niebla negra hacia su cuerpo.

Colín se quedó muy sorprendido porque nunca había visto algo así.

«¿Por qué parece tan demoníaco?».

En cuanto a Jaime, no pudo evitar fruncir las cejas.

«Parece que el Cultivador Demoníaco sospecha que el Dragón de Hielo está aquí en este estanque también. Por eso está absorbiendo toda la energía helada para atraer al Dragón de Hielo».

Mientras el hombre de traje absorbía la energía helada en el estanque, empezaron a aparecer ondas en la superficie que antes estaba tranquila. En cuestión de segundos, las olas golpeaban la roca sobre la que estaba sentado el hombre. Era como si el estanque mostrara su descontento.

A pesar del giro de los acontecimientos, el hombre de traje no se inmutó. Mantuvo los ojos cerrados y se quedó quieto mientras la niebla negra que rodeaba su cuerpo se hacía más espesa.

Todo el mundo se quedó boquiabierto al ver aquello. Incluso Jaime no pudo evitar abrir los ojos con desconcierto porque nunca pensó que de verdad hubiera un dragón allí.

En cuanto al hombre, frunció el ceño y pisó de forma brusca la roca. Con ello, saltó hasta varias decenas de metros del suelo para evitar el ataque de Dragón de Hielo.

Sin embargo, Dragón de Hielo no parecía que fuera a dejar que el hombre se librara. Salió del agua por completo y persiguió al hombre con la boca abierta.

En ese momento, todos vieron por fin el aspecto real del Dragón de Hielo. Su cuerpo estaba formado por cubos de hielo translúcidos y medía sesenta metros de largo. Había algo brillante en su cabeza, presumiblemente la esencia dragoniana.

Después de ver el aspecto del dragón, Jaime supo que no era un dragón de verdad.

«¡Eso no es un dragón de verdad! ¡Es algo creado por algún tipo de matriz arcana o herramienta espiritual! Es como la forma en que puedo crear bolas de fuego con la Espada Matadragones usando mi energía espiritual. Son ilusiones».

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