Entrar Via

El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 815

Sabino vio a Constantino y su rostro decayó.

—¿Vas a defenderlas? Por si no lo sabes, mi padre es…

Antes de que pudiera terminar, el anciano detrás de Constantino de pronto movió su mano y Sabino fue lanzado por los aires hacia atrás. Cayó en el primer piso, antes de estrellarse sobre el suelo. La sangre comenzó a brotar de cada orificio de su cuerpo y en su rostro quedó plasmada una última mueca.

Los lacayos de Sabino se quedaron pasmados por la muerte de su jefe. Ellos se apresuraron a escapar para no terminar muertos también.

Constantino miró a su alrededor, y los artistas marciales, quiere estuvieron observando todo el espectáculo antes, con rapidez regresaron a sus habitaciones. Era evidente que estaban asustados de la persona frente a ellos.

—Hola señoritas. Mi nombre es Constantino Salgado.

Él extendió su mano, pero lo único que obtuvo en respuesta fue una mueca de fastidio por parte de las jóvenes. Esto era comprensible, ya que ellas estaban a punto de sacar su frustración y lamentos con Sabino y sus lacayos, solo para que de pronto, Constantino apareciera y les arrebatara esa oportunidad.

Después de eso, Jaime salió de la habitación, y mirando a Constantino, tomó las manos de Josefina e Isabel.

—Vamos, regresemos a la habitación.

—¡Argh! —resopló René frente a Constantino, antes de seguir a Jaime.

Constantino se detuvo por un momento; después de que Jaime y las jóvenes entraron a la habitación y cerraron la puerta, él entrecerró los ojos.

—Señor Constantino. —El anciano, quien estaba detrás de él apareció y le llamó a su joven maestro.

Este hizo una señal con su mano y dijo:

—Ninguna de mis presas había escapado antes. Ya es tarde, hablaremos de esto mañana —dicho esto, se dio la vuelta y se alejó.

Después de un rato, Josefina dijo:

—Isabel, si no puedo salir sana y salva, por favor, cuida de Jaime en mi lugar.

—Josefina, no tienes que ser tan pesimista. Daniel dijo que en realidad no era necesario que sacrificaran sus vidas. Es posible que Jaime pueda conseguir la esencia sin su ayuda. —Trató de animarla Isabel.

Josefina sonrió. Ella sabía que su amiga solo estaba tratando de consolarla.

—Isabel, si esto es lo que el destino me tiene deparado, entonces, lo aceptaré. Nunca esperé ser bendecida con un componente de fuego, pero ahora que lo sé, estoy dispuesta a dar mi vida por Jaime.

Mientras hablaba, una sonrisa permaneció en su rostro, pero parecía triste. Ellas dejaron de hablar.

«¿Por qué están dispuestas a dar su vida por Jaime? ¿Por qué les gusta tanto?», pensó Magnolia.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)