Daniel sonrió.
—Ah, parece que incluso los dioses están ayudando al Señor Jaime. Con esta espada en mano, sus oportunidades de obtener la esencia se han incrementado. —Daniel rio por un momento, pero su risa fue cortada por otro ataque de tos violento. Esta vez, incluso tosió sangre.
—¡Daniel!
—¡Señor Daniel!
Jaime y Ramón ayudaron a Daniel, pero el anciano bajó su mano y sonrió.
—Ramón, llama a las mujeres, hay algo que necesito decirles.
Ramón asintió y se fue, mientras Jaime miraba al anciano en silencio. La presencia de Daniel estaba debilitándose a cada segundo y las arrugas comenzaron a llenar su rostro. Muy pronto, estaría enfrentando el final de su vida.
Las jóvenes regresaron un momento después. Cuando René vio lo que le había sucedido a Daniel, con rapidez sostuvo a su mentor.
—¡Maestro! ¿Qué le sucedió?
René había estado estudiando bajo la supervisión de Daniel por mucho tiempo, y ella le tenía un gran cariño a su mentor. Sin embargo, Daniel solo la tomó bajo su resguardo, en primer lugar, porque su componente de hielo podría serle de utilidad a Jaime.
Daniel miró a René por lo que parecía ser la última vez en su vida, y él le dio unas palmadas en la cabeza a la joven. Se sentía culpable porque sabía que necesitaba que René se sacrificara por Jaime.
—Lo siento, René. Lo lamento mucho. ¿Me culpas por decidir tu destino? —se disculpó de corazón Daniel con René. Él le había contado a René la verdad, porque tenía que estar dispuesta a sacrificarse, o el plan no funcionaría.
—Esta es mi decisión, no lo culpo, maestro —negó la joven, mientras movía la cabeza.
Daniel miró a las otras mujeres, antes de al fin, posar su mirada en Josefina.
—No olvides tu promesa. Espero que mantengas hasta el final el trato.
Las jóvenes asintieron, y Josefina tenía la determinación ardiendo en su mirada. Ella sabía que Daniel estaba enviando el mensaje en específico a ella. Josefina tenía un componente de fuego, y ella podría ser de gran ayuda para Jaime.
«Daniel se esmeró en elaborar este mapa en esa isla tan peligrosa por sí mismo».
Una lágrima descendió por la mejilla de Jaime al pensarlo. Pero, la determinación ardió en sus ojos.
—Haré que paguen por lo que le hicieron a mi madre, Familia Duval.
Mientras Jaime miraba el infinito mar debajo de él, algo cambió en su interior. Todos regresaron al hotel, después de darle a Daniel el entierro adecuado, pero nadie habló. El ambiente era sombró, y los ojos de René estaban hinchados de tanto llorar.
—Jaime, estarás por tu cuenta mañana. No puedo ir contigo, o los Duval sospecharán quién eres. —Ramón palmeó el hombro del joven.
—No te preocupes por mí, Ramón. En definitiva, recogeré la esencia dragoniana y me haré más fuerte. Entonces, forzaré a los Duval a enfrentarme y salvaré a mi madre —respondió con firmeza Jaime.
Justo cuando estaban a punto de retirarse, un gran grupo de vándalos irrumpió en el hotel con miradas amenazadoras en sus rostros.

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