Jaime estaba rodeado por el sentido espiritual de Delfino, pero no se resistía en lo absoluto. Él solo dejó que este último probara su capacidad. Después de algún tiempo, Delfino frunció el ceño con sutileza.
«Es indudable que Jaime tiene el poder de un Gran Maestro Superior, pero también noté que estaba ocultando un aura en él. Aunque, no tengo ni idea de lo que es, creo que es seguro asumir que esta es su carta triunfal. Es por lo que tiene tanta confianza en ganar la batalla».
—Tú solo eres un Gran Maestro Superior. ¿Cómo te atreves a retarme a duelo? ¿Estás buscando la muerte, o tienes a alguien poderoso respaldándote? —se burló Delfino.
Él estaba tratando de insinuar que había descubierto el secreto de Jaime. Pero, el joven le respondió con altivez:
—No necesito que nadie me respalde para derrotarte. Siéntete en libertad de atacarme con todo lo que tengas.
—¡Ja! ¡Qué arrogante! Apuesto a que puedo acabar contigo con solo una mano.
Mientras hablaba, las mangas de Delfino se hincharon. Entonces, incontables partículas de luz se juntaron hacia él. En poco tiempo, todo su cuerpo fue envuelto por las luces, haciéndolo billar como el sol.
Al ver esto, Jaime, de inmediato, activó su energía espiritual. Mientras sus dedos comenzaron a moverse con sutileza, una tormenta eléctrica comenzó a formarse frente a él. Todas las piedras en el suelo fueron lanzadas lejos, ya que el viento se volvió más fuerte.
Delfino se burló, cuando vio la tormenta frente a Jaime.
—¡Vaya principiante!
Al siguiente momento, él lanzó dos encantamientos de sus mangas. Las luces deslumbrantes de su cuerpo se reunieron en el encantamiento, y al instante, se convirtieron en dos dragones gigantes, los cuales brillaban en tonos dorados.
Al ver esto, Álvaro y los otros ancianos se quedaron pasmados.
—La hechicería es asombrosa.
Muy pronto, la cima de la montaña comenzó a temblar. Incontables grietas aparecieron alrededor de Jaime. Dentro de estas, había algunas cadenas con el grosor de un brazo. Esas cadenas negras estaban emanando intención letal.
Había un total de nueve cadenas que parecían serpientes mostrando sus colmillos. Comprendiendo que esas cadenas lo atacarían muy pronto, Jaime frunció el ceño.
Al principio, él quiso usar la Técnica de Enfoque para absorber la intención letal de la Formación Aniquiladora de Dragones. Sin embargo, sabía que antes de que pudiera absorber toda la intención letal, Delfino lo mataría primero. Después de todo, se dio cuenta que él era mucho más fuerte de lo que había previsto.
—Espada Matadragones.
Jaime extendió su palma derecha y la espada mágica, la cual estaba envuelta en llamas, apareció en su mano. Al ver la espada, los ojos de Delfino se abrieron del asombro.
—Así que este es tu poderoso respaldo.

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