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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 797

De pronto, Álvaro y los otros ancianos cayeron de rodillas y dijeron al unísono:

—Bienvenido, mi Lord.

Jaime se sorprendió y con rapidez los tranquilizó. Él no deseaba volverse el nuevo Lord, ni tenía tiempo para permanecer en la Secta del Dios de la Medicina. Dalmiro estaba perdido, ya que no comprendía lo que estaba sucediendo, ni cómo Jaime se convirtió en el nuevo Lord de la Secta del Dios de la Medicina en tan solo unos días.

—Jai… —Álvaro estaba a punto de llamar a Jaime por su nombre, pero comprendió que ya no era lo apropiado. Por eso, se corrigió con rapidez y dijo—: Mi Lord, ya que el anterior Lord le pasó la Guía Sagrada de la Elaboración de Pastillas, e incluso espera que usted eleve de nivel a la secta, no cabe la menor duda de que lo ungió como el nuevo Lord de la Secta del Dios de la Medicina. Sus capacidades y valor son más que suficientes para dirigirnos.

—Señor Narvarte, me temo que no seré capaz de aceptar la responsabilidad. Tengo que atender mis propios asuntos y no me es posible permanecer aquí, en la Secta del Dios de la Medicina. —Jaime los rechazó con resignación.

—Mi Lord, creo que debemos honrar los deseos del viejo Lord. Si usted se convierte en el nuevo Lord, no es necesario que usted permanezca en la secta todo el tiempo. Después de todo, no hay ningún requerimiento que estipule tal cosa —dijo Álvaro.

Sabía que Jaime tenía que atender sus asuntos personales, y que no sería práctico pedirle que se quedara todo el tiempo en la secta. En tanto que este accediera a tomar su papel como el nuevo Lord de la Secta del Dios de la Medicina, Álvaro no creía que fuera necesario requerir de su constante presencia.

Por supuesto, Álvaro tenía sus razones. En este momento, solo Jaime conocía el contenido de la Guía Sagrada de Elaboración de Pastillas, y esta era la columna vertebral de la secta.

Al ver la seriedad de Álvaro y los otros, Jaime dejó escapar un suspiro.

Además, no sabía lo que le esperaría en la isla, pero a Jaime eso no podía interesarle menos. El asunto que más le importaba era el conocer su identidad. Con desesperación quería saber quién era en realidad, si sus padres aún estaban con vida y a verdad sobre los Duval.

—Señor Narvarte, me temo que tengo que dejar la Secta del Dios de la Medicina para atender algunos asuntos personales. Dejaré a mi amiga aquí, bajo su cuidado. Transcribiré el contenido de la Guía Sagrada de Elaboración de Pastillas y dejaré el Caldero Divino para que todos ustedes puedan elaborar más pastillas. Espero que todos les den buen uso a las pastillas y salven vidas, para que puedan expiar sus pecados —dijo Jaime.

Álvaro y los otros ancianos se sorprendieron al escuchar a Jaime, ya que los dos artículos que dejaría eran tesoros preciosos, por decir lo menos. Incluso, cuando el viejo Lord andaba por ahí, solo les mostraba partes de la Guía Sagrada de Elaboración de Pastillas.

Jaime, de manera magnánima, iba a dejar toda la transcripción de la guía y el Caldero Divino, lo cual para ellos era, en verdad, admirable. En especial, ya que no muchos harían lo mismo.

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