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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 749

En realidad, Lilia lucía justo como Magnolia; por ello, era evidente que Tomás y Fénix confundieran a ambas mujeres; en efecto, los discípulos no pudieron evitar sentirse ofendidos ante el incidente, pues Magnolia no solo le había obsequiado el peto de bronce a Jaime, sino que también estuvo presente durante la batalla de Jaime y Silvio, al igual que los guerreros. Antes de que alguno pudiera decir algo más al respecto, Jaime apareció para aclarar la situación:

—En realidad, entiendo a la perfección su confusión, pero Lilia es la gemela de Magnolia —dijo, antes de mirar a la joven en cuestión y añadir—: Lilia, Tomás y Fénix son mis discípulos. —En ese momento, Lilia comenzó a sentir el corazón acelerársele; ante su inesperada reacción, el joven esbozó una pequeña sonrisa y tras una breve pausa añadió—: Bueno, en realidad, es normal que el fundador de una organización esté a cargo de otros guerreros. Después de todo, el único objetivo de un maestro consiste en compartir sus conocimientos; por ello, decidí iniciar la Secta Dragón para prepararnos en contra de posibles enemigos, como Ciudad Maple.

Después de un momento, el pequeño grupo salió de la lujosa mansión y antes de detenerse junto a un hermoso vehículo, Tomás miró a su maestro, antes de esbozar una sonrisa juguetona, por lo que Jaime se limitó a dejar escapar un enorme suspiro, resignado. Justo cuando se disponía a abrir la puerta del asiento delantero, Fénix se le adelantó para que el joven pudiera sentarse junto a Lilia.

De camino a su destino, Lilia intentó tomar la mano del joven apuesto a su lado; no obstante, pronto descubrió que todos sus esfuerzos serían en vano, pues Jaime parecía no inmutarse ante su atrevido comportamiento. A pesar de su serio semblante, el joven no pudo evitar sentir el corazón acelerársele al pensar:

«¡Debo controlarme! ¡No puedo traicionar la confianza de Josefina! No obstante, debo admitir que me siento encantado con esta mujer, pues la belleza de Lilia no tiene comparación».

Al descender del hermoso vehículo, el pequeño grupo se sorprendió al advertir que una enorme multitud aguardaba en aquel lugar para recibir a un legendario guerrero como Jaime, quien no pudo evitar sentirse avergonzado ante el despliegue de entusiasmo.

—¡Señor Casas, es un honor conocer a un joven tan poderoso! ¡Es el héroe de todos en Jazona y Nutana! —gritó una mujer entre la multitud; sin embargo, pronto dejaron de distinguir las voces entre los ensordecedores vítores.

Ante la impresionante escena que se suscitaba frente a sus ojos, Lilia esbozó una enorme sonrisa que atrajo las miradas de los jóvenes en la multitud, pues nunca habían visto ninguna mujer tan hermosa en Nutana; no obstante, pronto desviaron las miradas al percatarse de que podrían ofender a Jaime.

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