Magnolia resopló a Isabel y dijo:
—¡Humph! Es porque no eres lo suficiente seductora. De todos modos, Jaime es un pervertido. Si no, ¿puede explicar por qué la blusa de Lilia está así?
Una vez que Magnolia terminó, Isabel se enfureció.
—¿Quién dice que no soy lo suficientemente seductora? Solo pregúntale a Jaime quién es más seductor.
En poco tiempo, todas las mujeres del salón se volvieron hacia Jaime, convirtiéndolo en un manojo de nervios.
Como Jaime se sentía impotente, solo podía mirar a Ramón con lástima, esperando que el otro hombre pudiera acudir a su rescate.
Ramón no pudo evitar reírse. Al cabo de un rato, se levantó y dijo:
—Magnolia, basta. Jaime no le hizo nada a Lilia. Todavía es virgen y no se ha acostado con ninguna mujer. ¿Cómo podría hacerle algo a Lilia?
Magnolia se sorprendió ante la revelación y miró a Jaime con incredulidad.
Como Josefina e Isabel vivían con Jaime, Magnolia no esperaba que él pudiera controlar sus deseos y no acostarse con ellas.
Después de pensarlo un poco, Magnolia lanzó una mirada desdeñosa a Jaime y dijo:
—Ahora sé por qué fuiste capaz de resistir la Técnica de Seducción. Debes ser impotente...
Al oír eso, Jaime se irritó y sintió el impulso de demostrar su valía a Magnolia.
Sin embargo, como había mucha gente alrededor, Jaime solo pudo permanecer en silencio.
Cuando todos se calmaron, Josefina miró a Ramón durante un rato y le preguntó a Jaime:
—Jaime, ¿quién es?
Josefina no conocía a Ramón porque nunca lo había visto.
Jaime presentó a Ramón después de que Josefina lo mencionara.
—Oh, se me olvidó presentarte al Señor Duval. No habría podido volver de Ciudad de Jade hasta aquí sano y salvo sin él. Además de eso, también me dio la coraza de bronce y la píldora de desintoxicación.
Sin embargo, los ojos de Josefina se abrieron de par en par, pues sintió que su mente estaba de pronto abrumada por las técnicas.
«¡Es milagroso! ¿Me convertiría en un genio si pudiera inyectar conocimientos en mi cerebro con tanta facilidad?».
Mientras Josefina estaba perdida, Ramón dijo sonriendo:
—Ahora puedes practicar las técnicas basándote en lo que hay en tu mente.
—¡Sí! —Emocionada, Josefina se sentó con rapidez en el sofá y cerró los ojos instintivamente. Luego, comenzó a ajustar el ritmo de sus respiraciones basándose en las técnicas.
A medida que las respiraciones de Josefina se hacían más lentas, la energía espiritual que la rodeaba se infiltraba poco a poco en su cuerpo.
—En efecto, estás llena de potencial.
Ramón se sorprendió al ver que Josefina podía detectar y absorber la energía espiritual, a pesar de que su cultivo acababa de empezar.
Sin embargo, pronto todos notaron que la respiración de Josefina se hacía más débil. Luego, su rostro y su piel comenzaron a enrojecer.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)