Horrorizado, Froilán quiso evadirlo, pero se dio cuenta de que no había escapatoria.
Y así como así, fue al instante asesinado por el golpe de palma de Jaime.
Al ver cómo Jaime había asesinado sin esfuerzo y sin vacilar al jefe de una rama de la Alianza del Sello Demoníaco, los demás cultivadores tragaron saliva estupefactos, sin atreverse a hacer ruido.
«Por suerte, nos echamos atrás en el último momento en lugar de ponernos del lado de la Alianza del Sello Demoníaco. De lo contrario, compartiríamos el destino del señor Lavayen».
Zadoc se sentía aliviado. La aterradora visión de Jaime acabando con Froilán de un solo golpe de palma le había hecho mojar los pantalones y las piernas se le habían vuelto gelatina.
«Ya que Jaime se atreve a matar incluso al jefe de la rama de la Alianza del Sello Demoníaco, es imposible que me tome en serio a mí, un simple vástago de la familia Pataki».
Con la frente empapada de sudor frío, Zadoc se sintió muy agradecido.
Los lacayos restantes de la Alianza del Sello Demoníaco dieron media vuelta y huyeron tras presenciar la trágica muerte de Froilán.
Sin embargo, Jaime no se dio por vencido.
—Señor Casas, deberíamos atar todos los cabos sueltos eliminando al enemigo. De lo contrario, volverán y difundirán la noticia. La Alianza del Sello Demoníaco nunca dejará pasar este asunto. —Se apresuró a aconsejar Reno a Jaime.
—Los dejé ir a propósito. Como me atreví a matar a Froilán, no tengo miedo de que lo sepa la Alianza del Sello Demoníaco. Una organización como la Alianza del Sello Demoníaco no debería existir en este mundo —dijo Jaime.
Reno se quedó callado. Comprendió que Jaime estaba decidido a luchar a muerte contra la Alianza del Sello Demoníaco al decir eso.
Aunque la Alianza del Sello Demoníaco no buscara a Jaime para ajustar cuentas, él tampoco los dejaría marchar.
—Señor Casas, le agradecemos profundamente su benevolencia. Como nos hemos escapado sin permiso, debemos darnos prisa en volver para no preocupar a nuestro maestro. Señor Casas, si tiene la oportunidad, por favor visítenos en el Valle del Espíritu de Sangre. Está cerca de la Montaña Demoníaca y es rico en recursos y tesoros raros. Creo que el viaje hasta allí le resultará gratificante. —Demisie se adelantó para despedirse de Jaime.
—Demisie, definitivamente te visitaré cuando tenga la oportunidad. También, debo pasar por la Montaña Demoníaca. Cuídense los dos. —Jaime palmeó el hombro de Demisie.
Demisie asintió. Luego, bajo la atenta mirada de Jaime, se marchó con Roseta.

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