—Señor, ¿dónde estamos exactamente? ¿Y por qué sólo está usted aquí? —preguntó Jaime mientras comía.
—¿Adónde te diriges? —preguntó a su vez el anciano.
—Estoy en una búsqueda para encontrar el tesoro de los cultivadores del Cuerpo Arcaico. Pero después de entrar en la puerta del tesoro, de alguna manera terminé aquí. ¿Es este el lejano norte? Los alrededores de aquí son completamente diferentes a los del lejano norte —dijo Jaime con franqueza.
—¿Estás buscando el tesoro de los cultivadores del Cuerpo Arcaico? —El anciano sonrió sutilmente y extendió la mano—. Muy bien, entrega el objeto.
—¿Objeto? ¿Qué objeto? —preguntó Jaime, con la cara llena de confusión.
—Me refiero a la llave del tesoro, por supuesto. Sin la auténtica llave del tesoro, no podrías haber acabado aquí —respondió el anciano, con una sonrisa inquebrantable.
Jaime se quedó estupefacto, con el rostro marcado por la incredulidad mientras miraba al anciano que tenía delante. El nerviosismo y la inquietud se agitaron en su interior mientras preguntaba:
—Señor, ¿quién es usted exactamente?
Se quedó perplejo, sin comprender el significado de las palabras del anciano. Lo que lo desconcertó aún más fue cómo el anciano parecía saber que poseía la llave del tesoro.
—¡Jajaja! Vienes buscando mi tesoro, y aun así preguntas quién soy. ¡Es muy divertido! —El anciano rio con ganas.
—¿Es usted... tal vez el mayor de los cultivadores del Cuerpo Arcaico? —preguntó Jaime asombrado, con la mirada fija en el anciano.
El anciano no lo confirmó ni lo negó. Solo extendió la mano y dijo:
—Entrégame la llave…
Jaime miró al anciano, luego sacó la llave del tesoro y se la entregó.
Éste sostenía la insignia esmeralda, con una leve sonrisa en los labios.
—Todos estos estantes contienen las técnicas del Cultivo del Cuerpo Arcáico, junto con algunos tesoros. Sírvete lo que necesites —dijo el anciano señalando las estanterías.
—Eh… —Jaime no había esperado que obtener los tesoros de los cultivadores del Cuerpo Arcaico fuera tan fácil.
«¿No es demasiado directo?».

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