¡Boom!
En primer lugar, el alma remanente de la bestia con alma de hielo estaba hecha de hebras de sangre y no tenía cuerpo físico. Por esa razón, empezó a contorsionarse rápidamente bajo el ataque del fuego demoníaco.
El fuego demoníaco hizo que su conciencia empezara a disiparse. Pero, aun así, no renunció a hacer un último esfuerzo.
La energía de escarcha que contenía se expandió incesantemente con la esperanza de extinguir el fuego demoníaco. Por desgracia, el fuego demoníaco no se apagó con tanta facilidad.
Al ver el alma remanente de la bestia de hielo que luchaba, Jaime sacó la Espada Matadragones y volvió flotando al suelo.
El fuego demoníaco seguía ardiendo dentro del cuerpo del alma de hielo, también conocido como remanente de alma.
—¿El alma remanente de la bestia de alma de hielo morirá quemada, Jaime? —preguntó Violeta.
—Sí. —Jaime tenía mucha confianza en el fuego demoníaco.
Todos observaron en silencio la lucha del alma remanente de la bestia de alma de hielo, esperando que muriera quemada lo antes posible.
En ese momento, el alma remanente de la bestia con alma de hielo siguió derramando energía de escarcha. Pero por mucho que lo hiciera, no podía extinguir el fuego demoníaco. Por el contrario, hizo que las llamas ardieran con más furia.
La energía helada que los rodeaba se volvió lentamente abrasadora, y el cuerpo del alma remanente de la bestia de hielo también se volvió poco a poco ilusorio. Al final, desapareció poco a poco y se convirtió en una gota de sangre roja brillante.
Aquella gota de sangre cayó sobre el extraño dibujo que había en medio de los cinco ataúdes de hielo, sobre el cual el dibujo emitió una deslumbrante luz roja antes de absorberla. Finalmente, el resplandor se desvaneció y todo volvió a la tranquilidad habitual.
Sin embargo, el color del dibujo se hizo aún más vivo, haciendo que Jaime frunciera un poco el ceño.
—¿Será que este patrón se tiñe de rojo por la sangre de la bestia de alma de hielo?
Le picó mucho la curiosidad.
Pero justo cuando planeaba estudiar el patrón de cerca, los dos Cultivadores Demoníacos saltaron desde lo alto del palacio sin previo aviso.
No habían entrado en el estado de cultivo, pero habían vigilado en secreto los movimientos de Jaime y los demás.
—¿Ocurre algo, caballeros? Sólo quiero echar un vistazo a este patrón. ¿Por qué me lo impiden? —preguntó Jaime.

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