Pronto, el espacio alrededor de Jaime empezó a retorcerse antes de que se manifestaran pilares de luz. Entonces, esos rayos de luz se entrecruzaron entre sí, envolviendo a Jaime y Zivon en su interior.
Esa era la red arcana creada por Jaime. Cuando Zivon se transformaba en leopardo, su mayor habilidad era su velocidad. Jaime planeaba encerrar a Zivon en un espacio confinado.
Si Zivon disponía de un espacio prácticamente infinito para moverse, a Jaime le resultaría demasiado difícil atrapar a su oponente. Con la ayuda del Poder de la Sangre de Bestia, la velocidad de Zivon había alcanzado una altura aún mayor, haciéndole parecer que se teletransportaba.
Cuando Zivon vio los haces de luz que lo enjaulaban, su expresión cambió.
—¿Tú también sabes montar redes arcanas?
—¡Sé muchas cosas, y hoy podrás verlas todas! —Jaime desató el Poder de los Dragones sobre Espada Matadragones.
Una llama se elevó sobre la Espada Matadragones. Aunque la llama ardiente era pequeña, su temperatura era sofocante e intimidante.
Jaime había usado fuego demoníaco en la Espada Matadragones. Se negaba a creer que la combinación de la Campana del Dragón, Espada Matadragones y fuego demoníaco no le ayudaría a derrotar a Zivon.
Zivon resopló.
—Sabes bastante. Sin embargo, ¡la brecha entre nuestras fuerzas no es algo que se pueda cerrar con unas cuantas armas y técnicas secretas!
Ignorando a su oponente, Jaime disparó una luz de Espada Matadragones, que estaba mezclada con fuego demoníaco, contra Zivon. Mientras tanto, la Campana del Dragón que tenía encima seguía persiguiendo a Zivon.
Zivon mantuvo la compostura. Al ver que la Campana del Dragón y la luz estaban a punto de llegar ante él, se desvaneció en el aire.
Jaime falló su ataque. Buscó a Zivon y se dio cuenta de que éste había reaparecido al otro lado.
Zivon soltó una carcajada.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)