¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
Unas explosiones ensordecedoras reverberaron en la arena.
Bilu siguió blandiendo su Gobernadora, envolviendo toda la arena en un denso manto de oscuridad. Los espectadores ya no podían distinguir con claridad el espectáculo que se desarrollaba, pues la espesa niebla les ocultaba la vista.
Por otro lado, Ebenezer y Gamaliel, sentados en la plataforma más alta junto a la arena, aún podían presenciar la intensa batalla entre Jaime y Bilu.
La figura de Jaime se movía y bailaba ágilmente entre la niebla oscura, esquivando sin esfuerzo los ataques de Bilu. Para sorpresa de todos, ni siquiera necesitó blandir su Espada Matadragones para defenderse.
En un abrir y cerrar de ojos, Bilu lanzó cientos de golpes, pero ni uno solo consiguió alcanzar a Jaime.
El propio Bilu empezó a jadear de cansancio, con las cejas fruncidas por la frustración.
No había esperado que Jaime poseyera una agilidad tan notable además de su impresionante destreza física.
—Si te rindes ahora, puede que te perdone la vida. Arrástrate entre mis pies y podrás irte —se burló Jaime, lanzando dagas con la mirada a Bilu—. Pero una vez que pierda el interés en jugar a este juego, salir vivo de esta arena ya no será una opción para ti.
—¡No te atrevas a mostrarte arrogante ante mí! —Bilu rugió furioso, blandiendo su Gobernadora contra Jaime una vez más.
Sin embargo, Jaime todavía era capaz de esquivar todos sus ataques sin esfuerzo.
—El señor Casas en verdad tiene algunas habilidades. Bilu ni siquiera puede acercarse a él —exclamó asombrado Abadías al presenciar su intercambio en la arena.
Gamaliel tarareó en respuesta, asintiendo en reconocimiento.
—Parece que lo hemos subestimado.
Ebenezer, sentado a su lado, resopló con desprecio.
—Sólo apuesta por su agilidad. Afirma que podría derrotar a Bilu en diez minutos, pero con tanto esquivar no lo conseguirá ni en una hora. Gamaliel, cuando pasen los diez minutos, será tu deber anunciar los resultados.
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)