—Lo hecho, hecho está, así que haga lo que quiera. Si lo que busca es venganza, lo estaré esperando —dijo Jaime con una sonrisa, aparentando no inmutarse.
Sigfrido preguntó:
—Señor Casas, ¿no se aloja en mi residencia? Después de todo, el ambiente aquí es mucho mejor que al pie de la montaña.
—No, gracias. Sigo prefiriendo quedarme con el Señor Salom. —Con eso, Jaime se dirigió fuera de la base de la Secta del Caldero Esmeralda.
Cuando regresó a la destartalada casa de Gamaliel, éste se quedó mirando la ficha del tribunal interno que había llevado y no pudo evitar preguntar sorprendido:
—Señor Casas, ¿ha terminado la evaluación tan pronto?
Jaime asintió.
—Fue bastante fácil.
—Cierto. ¿Cómo podría una evaluación dirigida a los discípulos del círculo exterior serle compleja? Ya que ha pasado la evaluación, también se le considera miembro de la Secta del Caldero Esmeralda. Quédese aquí y cultive durante unos días. Cuando la piscina medicinal se abra, le ayudaré a asegurar un lugar. Es sólo que apenas hay recursos aquí. No tengo nada que darle, así que sólo puede confiar en la energía espiritual de los cielos y la tierra para cultivar —dijo Gamaliel con un deje de culpabilidad. Después de todo, Jaime lo había curado, y sin embargo no tenía nada con lo que devolverle su amabilidad.
—Gracias, señor Salom. Tener la oportunidad de entrar en la piscina medicinal es más que suficiente. ¿Cómo se encuentra? —preguntó Jaime, comprobando el estado de Gamaliel.
«Si no hay complicaciones, la píldora que preparé ayer debería poder eliminar todo el veneno de su cuerpo».
Mirándolo con gratitud, Gamaliel respondió:
—Me siento mucho mejor gracias a su ayuda.
—Es un hombre que salva a los demás, así que debería tener una larga vida. Eso también forma parte de su buen karma —fue la respuesta de Jaime. Si no hubiera visto lo bondadoso que era, no le habría ayudado.
Gamaliel esbozó una leve sonrisa y gritó:
—¡Abadías!
«Sus habilidades alquímicas también nos han impresionado a mí y a los demás. Puede hacer píldoras de tan alto nivel y producir Nubes Espirituales tan hermosas. ¡Pocos en la Secta del Caldero Esmeralda pueden hacerlo!».
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)