—Señor Hurtado, ¿cuánta confianza tiene? —Cosme preguntó a Jaro con aprensión—. El aura del anciano Nasser es muy débil en este momento. Si el medicamento es demasiado potente, me temo que no será capaz de soportarlo y fallecerá de verdad...
La resurrección de Eamon podría afectar al futuro de la familia Nasser. Si Eamon pudiera resucitar, el estatus de su familia se dispararía sin duda.
Eamon era una verdadera potencia hace mil años. Incluso podría haber alcanzado con éxito el Último Reino. Si ese fuera el caso, no estaba lejos de alcanzar la inmortalidad.
—Quédese tranquilo, Señor Nasser. Tengo un noventa por ciento de confianza. Sin embargo, el aura del anciano Nasser es demasiado frágil. Aunque reviva, necesitará recuperar sus fuerzas poco a poco —respondió Jaro con plena confianza.
—Está bien. Mientras el anciano Nasser vuelva a la vida, le proporcionaré todos los recursos de la familia Nasser. Creo que podrá recuperarse en poco tiempo —dijo Cosme con alegría.
Jaro asintió y se acercó con lentitud a Eamon. Con cuidado, abrió la boca de Eamon y le introdujo una píldora en la cavidad bucal.
La píldora se derritió al instante en su boca. En el segundo siguiente, un aura suave comenzó a envolver el cuerpo de Eamon.
Cosme y Chev miraron nerviosos el cadáver de Eamon.
El aura suave se fue filtrando poco a poco en el cuerpo de Eamon y, al hacerlo, su carne de principio marchita y arrugada empezó a hincharse y su tez se tornó más rosada.
Cosme y Chev se extasiaron ante esa visión.
Unos diez minutos después, Eamon abrió con lentitud los ojos y se incorporó de golpe.
Al ver que Eamon volvía a la vida, Cosme y Chev se arrodillaron en el suelo.
—Saludos, Anciano Nasser. Soy el jefe de la familia Nasser, Cosme Nasser. ¡Felicidades por su resurgimiento!
Siguiendo la expresión de buena voluntad de Cosme, todos los descendientes de la familia Nasser del exterior resonaron emocionados:
—¡Felicidades por su resurgimiento, Anciano Nasser!


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)