Siguiendo la orden de Yugo, los aldeanos de la Villa Cian lanzaron gritos de emoción sedientos de sangre y comenzaron a disparar flechas hacia la Villa Roca.
Algunos seguían aporreando las puertas de la aldea. Aunque había una matriz arcana alrededor de la puerta, eran simples hechizos que no durarían mucho.
Los aldeanos de la Villa Roca comenzaron a tomar represalias. Incontables flechas llovieron desde la torre.
Consumido por la sean de sangre, Percival lanzó una flecha tras otra.
Pronto hubo bajas en ambos bandos, pero a los aldeanos de la Villa Cian no pareció importarles y siguieron atacando. Los aldeanos de la Villa Roca sabían que no tendrían ninguna oportunidad si la aldea era atacada, así que resistieron con todas sus fuerzas.
De ese modo, ambos bandos lucharon sin tregua mientras Francis y Sigfrido, que no estaban lejos, observaban la pelea con sonrisas en los rostros.
Para ellos, los aldeanos de la Villa Roca y de la Villa Cian eran campesinos miserables que no eran mejores que insectos. Que perdieran o no la vida no tenía ninguna importancia.
Tras más de una hora de batalla, las puertas de la Villa Roca estaban a punto de caer. Las torres de ambos lados se habían derrumbado, y sólo era cuestión de tiempo que los invasores de la Villa Cian irrumpieran en ella.
—Percival, informa a Emi de inmediato y ve con ella a poner a Jaime a salvo por el pasadizo secreto. Ve tan lejos como puedas. No regreses...
Antonio también había sufrido heridas. Consciente de que no podía defender la aldea, agarró a Percival y le ordenó que se llevara a Jaime.
—No me iré, Señor Antonio. Me quedaré y lucharé. Moriré con usted —dijo Percival, sollozando.
«¡No me iré!».
—¿Por qué no me escuchas, muchacho? Ve con Emi y llévate a Jaime. Busca a Ali. Jaime debe saber dónde está. Mientras sobrevivas, el futuro de Villa Roca seguirá vivo. Recuerda vengarnos —le dijo Antonio a Percival.
Percival se mordió el labio, con las lágrimas cayendo sin cesar. Al final, asintió y echó a correr hacia la casa de Emi.
En cuanto Percival se marchó, las puertas de la Villa Roca se derrumbaron y los aldeanos de la Villa Cian entraron.
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