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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2584

Los habitantes de Villa Roca se asustaron al escuchar la amenaza de Francis. Sabían a ciencia cierta que Francis era un hombre que cumpliría sus amenazas.

Aun así, nadie daría la ubicación de Jaime sin el permiso de Antonio. Tan solo siguieron ganando tiempo.

La cara de Francis se puso roja de ira al ver lo testarudos que eran los aldeanos.

—Muy bien, entonces. Ya que se niegan a decirme lo que quiero, entonces los mataré a todos. ¡A ver si aparece Jaime! —dijo Francis mientras levantaba la mano y la bajaba en dirección a los aldeanos.

Una aterradora ola de energía en forma de una gigantesca palma apareció y descendió poco a poco sobre ellos. Sintieron como si estuvieran a punto de ser aplastados por una montaña.

Justo cuando los aldeanos estaban a punto de ser aplastados por aquella gigantesca palma, una luz brillante surgió del horizonte y golpeó la gigantesca palma, haciéndola desaparecer al instante.

—¿Qué? ¿Quién ha sido? —exclamó Francis mientras miraba ansioso a su alrededor.

Sigfrido también frunció el ceño e intentó averiguar de dónde procedía el ataque.

«Dados nuestros niveles de poder, ¡de seguro habríamos sabido si alguien se acercaba! El hecho de que no nos diéramos cuenta de su presencia hasta que nos atacó demuestra lo poderoso que es».

—Se supone que la gente de la Secta del Caldero Esmeralda debe ayudar a los demás y, sin embargo, ustedes dos están matando a aldeanos inocentes... —dijo un anciano que apareció poco a poco tras la desaparición de la luz blanca. Le seguían de cerca un monje y una monja.

—¡Cállate, viejo! ¡No estás en posición de criticarnos! ¿Quién eres tú? —gritó Francis al anciano con rabia.

Sigfrido, que estaba junto a Francis, estaba aterrorizado. Se estremeció de miedo cuando vio a Francis insultando al anciano.

—Pido disculpas por la ignorancia de Francis, Abad Infinides. Por favor, no se tome a pecho sus palabras —dijo Sigfrido y lanzó a Francis una mirada feroz—. ¡B*stardo! ¡Date prisa y discúlpate ante el Abad Infinides de rodillas!

Francis se asustó tanto cuando supo lo del abad Infinides que cayó de rodillas al instante.

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