—Tu Espada Matadragones está aquí. Ella es la espada —declaró Espadero, señalando a la joven.
Jaime miró atónito a la joven, no esperaba que su Espada Matadragones se convirtiera en una señorita.
La joven se adelantó. Con una cortés reverencia, se dirigió a Jaime.
—Maestro, soy Zita, el espíritu de la espada. Bajo la guía de Espadero, he adquirido la habilidad de manifestar una forma humana, separada de los confines de la espada.
Zita giró en un grácil movimiento antes de transformarse de nuevo en la Espada Matadragones, aterrizando con seguridad en la palma de la mano de Jaime.
Mientras sujetaba la espada, podía sentir un aumento de poder y un aura intensificada en su interior.
Jaime sintió una conexión telepática más profunda con la Espada Matadragones, sus intenciones y deseos se manifestaban sin esfuerzo a través del arma.
—Joven, parece que has acumulado un exceso de energía de espada en tu cuerpo, un recurso que se está desperdiciando. Permíteme otorgarte una intención de espada, que te servirá de salvaguarda en los momentos de peligro. Reúne toda la energía de espada acumulada y canalízala hacia la Espada Matadragones. Al hacerlo, el poder de Zita aumentará bastante y se convertirá en una aliada inestimable —le dijo Espadero a Jaime.
Al escuchar eso, Jaime canalizó de inmediato hacia Espada Matadragones la energía de la espada que había absorbido antes del lago de limpieza de espadas.
Mientras la Espada Matadragones absorbía la gran afluencia de energía de la espada, Espadero juntó las manos, disparando un resplandor dorado a su cuerpo.
Poco después, Jaime agotó la energía de la espada en su cuerpo, y Espadero también detuvo su acción. Este último parecía bastante agotado.
Justo en ese momento, la Espada Matadragones empezó a temblar en la mano de Jaime, y Zita no tardó en aparecer ante Jaime.
Las mejillas de Zita habían adquirido un tono rosado y su piel era más delicada que antes. Además, un encantador tatuaje de una espada dorada adornaba su frente, realzando su encanto innato.
Jaime quedó aturdido por un momento cuando su mirada se posó en Zita.
Al ver su reacción, Espadero advirtió:
—En Zita reside una intención de espada protectora. Es crucial que recuerdes que este intento sólo debe emplearse en momentos de peligro inminente. Un mal uso en circunstancias más seguras puede provocar una reacción que podría dañarte.


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