Entrar Via

El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2458

Justo cuando Jaime y Hefesto estaban llenos de ansiedad y no sabían qué hacer, una burbuja gigante apareció de repente en la superficie del lago. Anunció el posterior surgimiento de un anciano de cabello blanco desde el agua misma.

El cuerpo del anciano adquirió un aspecto transparente mientras flotaba sobre el agua. Se podía ver con claridad que era un espíritu dada la ausencia de cuerpo físico.

Al ver al anciano, Hefesto se comportó de forma respetuosa. Se adelantó y saludó con respeto:

—Saludos, Espadero. Soy Hefesto, un discípulo de la Secta de la Herrería Divina.

Espadero dirigió a Hefesto una mirada glacial y dijo:

—Han pasado más de diez años. Y aquí estaba yo, pensando que todos los miembros de la Secta de la Herrería Divina estaban muertos. No esperaba que uno de ustedes aún recordara este lago de limpieza de espadas.

—Dado que has ayudado a nuestra secta a refinar incontables espadas sagradas, es imposible que te olvidemos. Hace un momento, estaba intentando reparar la espada mágica de mi amigo. Por desgracia, se ha hundido en el fondo del lago. Espero que puedas recuperarla para nosotros —dijo Hefesto a Espadero.

—¿Estás hablando de la espada de hace un momento? Es una de las espadas mágicas que me enorgullecía de haber refinado. No puedo creer que se haya reducido a un estado tan terrible —comentó Espadero con cara de disgusto.

—Espadero, eso es porque el espíritu de la espada de Espada Matadragones resultó herido cuando se perdió en el reino mundano. Tampoco ha pasado mucho tiempo desde que la obtuve. Como resultado, se dañó debido a su incapacidad para soportar mi poder. Por eso espero que repare la espada, pues confío en que su verdadero potencial pueda desatarse en mis manos —suplicó Jaime a Espadero.

Espadero escrutó a Jaime, sus ojos rebosantes de desprecio.

—Es imposible que la Espada Matadragones no resista esa escasa fuerza tuya. Me parece que ha caído en un estado tan decrépito debido a tu negligencia. Ahora que la espada ha vuelto a mis manos, no voy a entregarla nunca más. En su lugar, quiero refinarla para convertirla en una espada mágica aún más poderosa —declaró Espadero en tono gélido.

—Espadero, la Espada Matadragones ya se ha hecho una con Jaime y lo ve como su dueño. Te imploro que se la devuelvas a Jaime —suplicó Hefesto.

—La única razón por la que lo ha hecho es que su espíritu de espada ha sido dañado, permitiendo así que el chico se aproveche de la situación. De lo contrario, no reconocería al chico como su dueño. La Espada Matadragones es como un hijo mío, y no voy a permitir que mi hijo se case con un incompetente. Por el aura que destila, ¡no es más que un Manifestador y no merece en absoluto empuñar la espada!

Capítulo 2458 Indigno 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)