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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2436

Jaime se sorprendió al encontrarse en el reino secreto de la Secta Búsqueda Divina.

El asombro de Jaime fue en aumento a medida que presenciaba los profundos cambios que se habían producido en el reino secreto. La cueva que le era familiar ya no estaba presente, y en su lugar había una visión que lo dejó estupefacto. En el centro del reino se alzaban ocho estatuas colosales, cada una de las cuales alcanzaba una altura aproximada de diez metros y desprendía un aura peculiar.

—Jaime...

—Jaime...

Josefina y René se apresuraron a acercarse en cuanto vieron a Jaime.

Al observar a las mujeres, Jaime no pudo evitar fijarse en su aspecto regordete, que indicaba que parecían llevar una vida próspera dentro del reino secreto.

—¿Qué pasó con el reino secreto? —preguntó señalando hacia las imponentes estatuas.

—Estas estatuas aparecieron de la nada hace algún tiempo. Tampoco sabemos mucho de ellas —respondió Josefina.

La mirada de Jaime permaneció fija en las estatuas que tenía delante. Era evidente que se trataba de las mismas estatuas que había encontrado en la cueva, aunque ahora de un tamaño mucho mayor.

Cuando desvió la mirada hacia una de las estatuas, no pudo evitar percibir un aura extrañamente familiar que emanaba de ella.

—¿Por qué está mi aura en esta estatua? —Jaime frunció el ceño mientras se acercaba poco a poco a la estatua.

El aura familiar se hizo más evidente cuando Jaime tocó la estatua. Además, parecía como si una succión aterradora lo estuviera absorbiendo hacia su interior.

En un momento de absoluta incredulidad, los ojos de Jaime se abrieron de par en par al notar que su mano se había introducido en las profundidades de la estatua.

Cuando estaba a punto de romper la estatua, Josefina entró en acción. Saltando en el aire con notable agilidad, aterrizó con gracia sobre la cabeza de la estatua. La golpeó con suavidad y la extraña succión se disipó al instante. La succión liberó la mano de Jaime de su agarre.

—¿Qué está pasando? —preguntó Jaime mientras miraba atónito a Josefina.

—Estas estatuas corresponden a cada una de las personas que hay aquí. Si encontramos la estatua que nos corresponde, podremos entrar en ella y controlarla desde dentro —respondió Josefina mientras se acercaba a otra estatua y la tocaba.

En un abrir y cerrar de ojos, Josefina desapareció de la vista, como si la estatua que había tocado la hubiera consumido.

La cara de Jaime se quedó sin colores al ver aquello.

—¡Josefina!

Capítulo 2436 Una estatua fascinante 1

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