Feenix también se sorprendió por la escena que se desarrollaba ante sus ojos. Al sentir el abrumador poder que emanaba del rayo de luz, le preocupó que Jaime pudiera tener dificultades para resistirlo. Por eso decidió ayudarle.
Sin embargo, justo cuando Feenix se movía para ayudar a Jaime a mitigar parte de la fuerza, el rayo desató un poderoso ataque contra ella, rechazándola con violencia.
Aquel haz de luz brilló sobre Jaime, sometiendo su cuerpo a una rápida metamorfosis acompañada de un dolor atroz. Gotas de sudor frío se formaron en su frente mientras soportaba el tormento.
Jaime apretó los dientes y permaneció inmóvil. Comprendió que era un momento crucial. Si podía soportar el dolor, lograría un avance completo.
No sólo amplificaría su poder, sino que también mejoraría su físico.
Poco a poco, una nube blanca se materializó en el cielo. El haz de luz brilló sobre la nube, transformándola en una magnífica nube celeste arco iris.
Jaime, que estaba sentado bajo la nube, emanaba un aura que recordaba a la de un inmortal.
El dolor de su cuerpo se disipó poco a poco al cabo de un rato. Después de eso, se sintió como si estuviera envuelto en el calor relajante de la luz del sol, similar a sumergirse en una fuente termal rejuvenecedora.
—¡Mira, el haz de luz está cambiando! —Bruno gritó.
Justo entonces, la energía del haz de luz se volvió dócil; ya no causaba estragos con su aterrador poder.
Mientras tanto, Jaime sintió una poderosa corriente ascendente que lo levantaba del suelo y le llevaba hacia la nube celeste arco iris que había sobre él.
Con el cuerpo bañado en un radiante resplandor dorado, se movía cada vez más alto, como si se convirtiera en una entidad divina.
Pronto, Jaime atravesó la nube celeste y la pisó. En ese instante, sintió que le recorría una abrumadora oleada de poder.
Con un grácil movimiento, invocó la Espada Matadragones en su mano.
Sin embargo, para su asombro, al infundir el Poder de los Dragones en la espada, ésta empezó a temblar con violencia.
La conexión entre su mente y el espíritu de la espada dentro de la Espada Matadragones encontró una resistencia inesperada, obstaculizando su unión, antaño armoniosa.

¡Crin!
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