Huff...
De repente, el fantasma gigante exhaló un aliento en dirección a Jaime.
La intención letal hizo que el espacio circundante se congelara y una densa escarcha empezó a acercarse a Jaime, encerrándolo.
Todo lo que Jaime sintió fue una ráfaga de viento helado antes de que la zona que lo rodeaba se volviera blanca. Incluso el aire era glacial, y se sentía como si hubiera quedado atrapado en el espacio.
—Maldita sea, ¿tan poderoso es este tipo? No debería haberme cruzado con él…
Jaime se arrepintió de sus actos. Nunca pensó que el fantasma fuera tan poderoso como para atraparlo con sólo exhalar.
Sin embargo, lo que Jaime necesitaba hacer en aquel momento era salir de aquella situación.
Jaime pensó en su fuego espiritual, así que movió la palma de la mano e invocó una pequeña bola de llamas azul pálido.
A medida que aumentaba su producción de energía espiritual, el fuego espiritual empezó a arder más y más. Al final, lanzó la bola de fuego hacia el espacio que tenía delante.
¡Bum!
El espacio tembló antes de que resonaran crujidos. Al instante, todo el espacio se hizo añicos como si fuera de cristal.
Una vez que el entorno de Jaime volvió a la normalidad, la presión sobre él se disipó.
—Que te j*dan. Yo también te enseñaré lo que tengo.
La Espada Matadragones en la mano de Jaime se encendió y comenzó a arder con intensidad.
Al segundo siguiente, Jaime saltó en el aire y blandió su espada contra la cabeza del fantasma.
Un arco de luz dorada apareció en el cielo y golpeó la cabeza del fantasma gigante.
¡Clang!
A pesar del penetrante sonido, la Espada Matadragones de Jaime no había causado ningún daño al fantasma.
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