Sin embargo, justo cuando Jaime estaba entrando en el ritmo de su matanza, ¡varias auras lo atacaron de repente!
Jaime frunció el ceño. Percibió que no eran auras de fantasmas. Más bien eran auras de alguien que intentaba tenderle una emboscada.
Cuando Jaime contraatacó con un golpe de espada, una luz deslumbrante inundó todo el valle.
Bum...
Seguida de un fuerte choque, la luz de Jaime chocó con fuerza contra las auras.
La inmensa fuerza de retroceso hizo que Jaime trastabillara unos pasos hacia atrás.
—Nunca pensé que te esconderías aquí, cabr*n…
Varios clones de sombras emergieron con lentitud de la tenue niebla negra.
Yona e Isaac se situaron al frente, uno al lado del otro, mientras sus discípulos permanecían en orden detrás de ellos.
Al ver esto, Jaime arrugó la frente. No había esperado que encontraran este lugar. Ahora que estaba atrapado aquí, no parecía tener ninguna posibilidad de escapar.
—Jaja, ¡qué agradable sorpresa! Vinimos aquí a matar más fantasmas, pero no esperaba encontrarme con este bast*rdo —Isaac rio con ganas.
Jaime se sintió desconcertado al escuchar esto porque no entendía por qué Isaac y los demás buscaban fantasmas y mataban a más de ellos.
«¿Podría ser...?».
Jaime entrecerró un poco los ojos y desvió la mirada hacia Yona.
«Yona es un Cultivador Demoníaco, y parece que matar fantasmas mejora su cultivo. ¡Tal vez por eso querían matar más fantasmas!».
—Jaime, ¿te escondes aquí para escapar de nuestra persecución? ¿Dónde está Mateo? ¿Y dónde está ese viejo monstruo? —preguntó Yona a Jaime.
Sin embargo, Jaime permaneció en silencio y en su lugar inspeccionó los alrededores en busca de una ruta de escape.
—No pierdas el tiempo hablando con él. Mátalo ahora mismo para que puedas enseñarme pronto la técnica…
Isaac no podía esperar para aprender sobre el Cultivo Demoníaco de Yona.

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