Alice pensó:
«El anhelo de Lauren por la Familia Bennett ha desaparecido, su esperanza de un hogar se ha desvanecido».
Los recuerdos aparecieron de repente:
«Los tímidos intentos de Lauren por conectar, rechazados por mí. Ahora, esos momentos me atraviesan el corazón».
En ese momento, incluso se olvidó de llorar. Sabía que a Lauren ya no le importaban. Sin peleas, sin alboroto, no significaban nada para ella. El pánico se apoderó de Alice. Agarró la delgada mano de Lauren.
—Laurie… Sigo siendo tu madre, sin importar que pase.
Lauren la apartó.
—Legalmente, no estoy vinculada a la Familia Bennett.
Las palabras golpearon como un mazo. Los ojos de Alice se abrieron como platos, tambaleándose hacia atrás. Elliot se erizó.
—Lauren, ¿qué sentido tiene decir cosas inútiles?
—¿Inútiles? Elliot, ¿no sabes que nunca me incluyeron en el registro de la casa?
—Imposible. —Elliot estaba estupefacto.
—Pregúntale a tu madre si es verdad —dijo Lauren.
Elliot se volvió hacia Alice.
—Mamá, está mintiendo, ¿verdad?
«Lauren regresó a la familia hace ocho años, su nombre debió ser añadido hace mucho tiempo». Pensó Elliot.

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