Era la primera vez que alguien decía que lo echaba de menos. Félix no sabía qué pensar. Estaba claro que le gustaba mucho, pero ¿por qué lloraba tanto? Por una vez, el siempre agudo Félix estaba perdido. Intentó secar las lágrimas de Lauren con su pequeña mano, pero seguían cayendo sin fin, como si procedieran de algún lugar mucho más profundo que la tristeza.
—Nunca volveré a dejarte. No dejaré que te vuelvan a hacer daño…—susurró entre sollozos.
Félix no tenía ni idea de lo que estaba hablando, solo quería que dejara de llorar. Desde que perdió a su madre, su corazón se había ido enfriando con el paso de los años. Pero ahora, al ver a esa niña llorar como si todo su mundo se viniera abajo, algo en su interior se ablandó, algo que no sabía que aún tenía.
Justo cuando intentaba consolarla, un grito interrumpió el silencio.
—¡Félix! ¿Qué estás haciendo?
Víctor se acercó furioso y lo apartó de un empujón, abrazando a Lauren para protegerla.
—¿Por qué estabas molestando a mi hermana?
En cuanto Lauren abandonó sus brazos, Félix se sintió vacío. Una extraña sensación de vacío se instaló en su pecho. La dulzura que acababa de mostrar desapareció. Miró a Víctor, con el rostro inexpresivo.
—Yo no le hice nada.
Víctor estaba que echaba humo.
—¿Entonces por qué estaba llorando? La hiciste llorar, ¿verdad?
Félix no dijo nada. Tampoco sabía por qué había llorado.
—¿No hablas? Eso lo demuestra.
Flynn y Jim acababan de llegar detrás de Víctor, ambos miraban a Félix como si le hubieran salido dos cabezas. Lauren se zafó rápido del agarre de Víctor y se interpuso.
—¡Víctor, él no me hizo nada!
Víctor la miró fijo, con la cara enrojecida y llena de lágrimas.
—No tengas miedo, yo te protegeré. Solo dime la verdad, ¿te hizo daño?
A Lauren se le encogió el corazón. Era agradable que la defendieran así, pero no podía dejar que pensaran que Félix había hecho algo malo. Ella sacudió la cabeza con fuerza.
—No lo hizo.
—¿Entonces por qué llorabas así? —preguntó Víctor.
No podía decirles la verdad, sobre la otra vida, sobre todo lo que había pasado antes. Así que pensó un segundo y dijo:
—Porque… Porque me gusta. Me alegré mucho de verlo. Por eso lloré.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El camino de venganza de la heredera rota
Me da error al desbloquear los capítulos...