No tenía ni idea de cómo era de bebé en su vida anterior. Pero esta vez, aunque tenía el cuerpo de una niña, llevaba el alma de una adulta. En comparación con los demás niños del orfanato, era tranquila, obediente y demasiado educada.
Aparte de cuando tenía hambre, estaba mojada o necesitaba que la cambiaran, nunca lloraba. Nunca se alborotaba. Era el bebé más tranquilo y fácil de todo el orfanato. Los cuidadores la adoraban.
—Es un bebé tan bueno, nunca he visto uno como ella. Todo lo que hace es comer y dormir, no causa ningún problema.
—Es muy dulce, aunque quizá demasiado callada.
—¿Verdad? Parece bastante sana. ¿Por qué alguien abandonaría a un bebé así?
—¿Piensas que podría ser… Lenta? Quiero decir, nadie en su sano juicio renunciaría a un bebé tan bonito y sano.
Se reunieron alrededor de su cuna, susurrando, observando. Uno de ellos dijo:
—No llora, no ríe. Se queda tumbada con los ojos abiertos, mirando a la nada. ¿Y si tiene algún problema cognitivo?
—Sí, tal vez. Se comporta un poco mal.
—Bueno, lenta o no, al menos no es una niña problemática. Menos trabajo para nosotros, ¿cierto?
Lauren cerró los ojos, exasperada.
«Imbéciles».
…

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