—Mamá.
El niño subió corriendo por el sendero de la montaña.
Fabiana, con cuidado, se limpió las lágrimas de los ojos antes de agacharse y abrazar a su hijo.
—¿Qué haces aquí, mi niño?
—Vine a ayudarte, mamá, yo sí sé trabajar.
El pequeño posó sus manitas tibias sobre la cara de su madre, intentando secarle las lágrimas.
—No llores, mamá, ya mero crezco y voy a ayudarte con todo.
Las palabras tan maduras de su hijo le apretaron el corazón como si una ola de tristeza la cubriera por dentro. Aun así, Fabiana se esforzó por sonreírle y evitar que notara su dolor.
—Mamá no está llorando, hijo. Solo me entró polvo en los ojos, eso es todo.
—Mamá, déjame soplarte.
El niño tomó su cara entre las manos y, con los labios fruncidos, sopló suavemente sobre sus párpados.
El calorcito de su aliento la hizo sentir aún más húmedos los ojos.
No, no se iba a dejar vencer. Ese divorcio tenía que salir adelante y su vida solo podía mejorar a partir de ahora.
En el fondo, tenía que agradecerle a Beatriz por haberle presentado este trabajo en el taller de bebidas.
No sabía nada sobre preparar bebidas cuando entró, pero estaba dispuesta a aprender. El sueldo no era la gran cosa, pero el trabajo le gustaba.
El aire ahí era puro, el ambiente agradable y sencillo. Las relaciones con la gente eran claras, sin vueltas ni chismes. Para Fabiana, era el lugar ideal.
Además, había aceptado a Omar —el tío de Beatriz— como su maestro para aprender a preparar las bebidas.
El señor Omar era un tipazo, igual de buena gente y directo que su sobrina, y tenía muchísima paciencia para enseñar.
Y su hijo, en aquel lugar, era como si hubiera encontrado el paraíso: el campo era tan grande que podía correr sin límites por los senderos del taller.
Por las noches, los dos se quedaban en una habitación sencilla que les daba el taller. Una casa de ladrillo, pequeña, de un solo cuarto. Nada que ver con la casa enorme que Gregorio había comprado. Pero ahí todo era limpio y acogedor. Fabiana podía tirarse a dormir sin preocuparse de con qué mujer andaría ahora ese hombre o a qué hora regresaría.
Esa mañana había trabajado todo el tiempo en el taller.
Regó plantas, combatió plagas.
En el taller de la familia Soto no usaban pesticidas. Todo se hacía con remedios caseros. Era uno de los trabajos más pesados en verano.
—Ah, pues muchas gracias. Siéntense, les voy a traer unas muestras de bebida.
El señor Omar, apasionado por su trabajo pero no muy bueno para socializar, se despidió rápido y se fue a buscar las bebidas.
Fabiana invitó a Estefanía y Gilberto a sentarse en la mesa del patio. Detrás de ella, de pronto, se escucharon carcajadas infantiles. Al voltear, vio a su hijo montado sobre los hombros del hijo de Omar, Omar Soto, cruzando el patio.
—¡Niño! ¡Bájate de ahí! ¡No puedes hacer eso!
Fabiana lo regañó en voz alta.
Pero Omar, el hijo de su maestro, solo soltó una risota.
—No pasa nada, señora. A los chamacos les encanta jugar.
Luego, dirigiéndose a Estefanía y Gilberto, les dijo:
—Con permiso, voy a lavarme las manos y ahorita regreso.
Omar también acababa de volver del campo. Tenía los pies llenos de lodo.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
No me gustó el final nada de nada. Al principio odie a Benicio luego pensé que tendrían una oportunidad y al final todo queda inconcluso y sin chiste 😢...
Apenas voy en el capítulo 263 y ya no soporto más a la pegga hipócrita manipuladora, teatrera e interesada de Cristina y al pusilánime id¡0ta del Benicio, me hierve la sangre jajaja esta novela me está provocando demasiado estrés y elevando mis niveles de cortisol jajaja...
Terminé de leerla eh visto los comentarios de varias plataformas y dicen que es muy malo el final...la verdad creo que no entienden la historia fue hermosa te mostraron dos personas y sus crecimientos te muestran que todas las decisiones que tomes tienen sus consecuencias que no siempre son finales felices llenos de redención sino que si te equivocas aveces ya no hay forma de resolverlo y la marca queda ahí para siempre por mucho que te arrepientas...ame a fani por su fuerza y decisión odie y ame a benicio por sus malas decisiones y intentar redimirse fue hermoso felicidades...si len esto no importa donde me encuentre yo seré feliz 🫶❤️...
Listo ya la acabé, para ser sincera, me gustó, aunque sentía que se repetía algunas cosas pero al final me gustó, no es el final que quería pero bueno. Andrés o benicio merecía redención y otra oportunidad, lástima, no merecías ese final. Se la paso pidiendo disculpas siempre, me dejó un mal sabor de bocas, me sentí mal por el, al final murió solo 😭...
Por qué le hacen esto a mi pobre corazóncito? Benicio merecía redención, hubiera quedado bien que lo que ella iba viviendo diferente cambiaba el futuro y todos quedaban felices y juntos 😥...
Fue un final poco agradable siento que paso tantos capítulos divagando para que el protagonista terminará así, podría haber sido más simple.......
Perdí mi tiempo en esta lectura, comenzó bien y luego se volvió un BUCLE incoherente y pesado. Háganse un favor y no la lean...
Empezó bien y terminó pésimo, me apena mucho porque Benicio murió solo...
Asco de final... de romantica no tiene nada... pero que se puede esperar, la obra original es China y se caracterizan por ser tragicos...
Como toda buena novela deja un vacío al terminar de leerla. Beni te odie tanto pero si duda también te quise....