Apenas terminó de decir eso, pasó junto a ella y el viento que se levantó a su paso estaba impregnado de ese aroma fresco y dulce de adolescente.
Al día siguiente, ella se acercó con un cuaderno de matemáticas y le preguntó cómo resolver un problema que simplemente no entendía.
Él la miró de reojo, sin decir nada durante un buen rato.
Ella pensó que la iba a rechazar, así que bajó la cabeza hasta casi pegar la frente con el cuaderno.
Por fin, él le arrebató la hoja de ejercicios, y mientras dibujaba y explicaba sobre el papel, se pasó todo el recreo hablándole. Al terminar, preguntó:
—¿Ya entendiste?
Ella asintió con energía.
—¡Sí, ya lo entendí!
Entonces dejó cinco pesos sobre la mesa y salió corriendo.
Aquellos cinco pesos venían de lo poco que podía ahorrar de su propio gasto.
Porque, igual que él, ella era una de esas hijas a las que sus padres preferían no mirar. No le gustaba que la abuelita cargara con todos sus gastos, así que, desde que cumplió dieciséis años, hizo un trato a escondidas con una fondita cerca de la escuela: iba en los ratos más pesados del mediodía y la noche a ayudar en la cocina, lavando platos.
Así, tenía un poco de dinero propio.
Aquel día, dejó los cinco pesos y se fue sin mirar atrás, sin tener ni la menor idea de qué cara puso Benicio.
Más tarde, todavía esa tarde, Benicio la estaba esperando en las escaleras que llevaban hacia el dormitorio de las chicas, bloqueándole el paso.
Él estaba parado bajo la sombra de un árbol, mientras la luz del sol se colaba entre las hojas y dibujaba manchas de luz sobre su ropa.
Ella ni se atrevía a levantar la cabeza, subiendo los escalones a paso de tortuga.
De repente, su voz le cayó justo encima:
—¿Por qué ahora sí te da pena mirarme?
Ese atardecer era bien duro, el sol quemaba tanto que sentía la cara ardiendo. Parada frente a él, no se le ocurría ni una palabra.
Entonces, él soltó una risa burlona.
—Para pagarme tenías el valor bien puesto, ¿no?
Ella se encogió todavía más.
—Yo… yo no…
Él le puso los cinco pesos justo delante de los ojos.
—¿Esto no es tuyo? ¿Con cinco pesos pensabas que me ibas a pagar?
Pues, viéndolo bien, sí que sonaba así…
—Yo solo quería pagarte para que me…
—¿Y qué diferencia hay?
Ni siquiera la dejó terminar el “pagar para que me expliques el problema”.
Los cinco pesos terminaron de nuevo en su bolsillo, y él, como si fuera el viento, se alejó lanzando otra frase al aire:
—Todavía no estoy tan necesitado, ¿eh?
Eso era lo que él decía cuando ella le pidió ayuda con un problema.
Quizá para él era solo un recuerdo borroso, una anécdota sin relevancia, un detalle sin importancia.
Pero ella sí lo recordaba: en esos años atormentados y tercos, ambos habían sido testigos de las partes más difíciles del otro.
Aunque, siendo sinceros, era mejor dejarlo guardado en la memoria como una mancha más de la adolescencia. Mejor olvidarlo…
La abuelita se quedó sin palabras.
Benicio, resignado, le dijo a la abuelita:
—Abuelita, no tienes idea, Estefanía está esperando que mi empresa cierre.
¿Eso era una queja?
—¡Benicio! —ella lo fulminó con la mirada.
—Mira, abuelita —dijo él—. Estefanía es más fiera de lo que parece. Yo pensé que era toda dulzura y mira nada más.
La abuelita no podía hacer otra cosa que reírse.
—Lo único que quiero es que sean felices.
—¡Y lo somos, abuelita! —Benicio miró a Estefanía—. Hoy fuimos a ver una casa nueva. Ya verás, abuelita, cuando nos mudemos, tú te vienes con nosotros.
La abuelita echó un vistazo a Estefanía. Al parecer, Benicio no tenía ni idea de lo que ella pensaba hacer.
Terminaron el almuerzo en un suspiro, en menos de diez minutos. Benicio recogió los platos.
La abuelita quiso evitar que él se encargara, pero entonces él soltó:
—Abuelita, si pudiera volver a cocinarle y lavar los platos a mi abuelita, no sabes lo feliz que sería.
El ambiente se quedó en silencio.
Él también había tenido una abuela que lo quiso muchísimo. Solo que aquel chico que juró cuidarla ya había crecido… y su abuela ya no estaba.
—Abuelita, a veces de verdad envidio a Estefanía, que todavía tiene una abuelita tan buena con ella…
Mientras decía esto, él estaba en la cocina con la abuelita, y Estefanía afuera. El canto de las cigarras del inicio del verano llenaba el aire, y su voz, en medio de ese bullicio, sonaba tranquila y lejana.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
No me gustó el final nada de nada. Al principio odie a Benicio luego pensé que tendrían una oportunidad y al final todo queda inconcluso y sin chiste 😢...
Apenas voy en el capítulo 263 y ya no soporto más a la pegga hipócrita manipuladora, teatrera e interesada de Cristina y al pusilánime id¡0ta del Benicio, me hierve la sangre jajaja esta novela me está provocando demasiado estrés y elevando mis niveles de cortisol jajaja...
Terminé de leerla eh visto los comentarios de varias plataformas y dicen que es muy malo el final...la verdad creo que no entienden la historia fue hermosa te mostraron dos personas y sus crecimientos te muestran que todas las decisiones que tomes tienen sus consecuencias que no siempre son finales felices llenos de redención sino que si te equivocas aveces ya no hay forma de resolverlo y la marca queda ahí para siempre por mucho que te arrepientas...ame a fani por su fuerza y decisión odie y ame a benicio por sus malas decisiones y intentar redimirse fue hermoso felicidades...si len esto no importa donde me encuentre yo seré feliz 🫶❤️...
Listo ya la acabé, para ser sincera, me gustó, aunque sentía que se repetía algunas cosas pero al final me gustó, no es el final que quería pero bueno. Andrés o benicio merecía redención y otra oportunidad, lástima, no merecías ese final. Se la paso pidiendo disculpas siempre, me dejó un mal sabor de bocas, me sentí mal por el, al final murió solo 😭...
Por qué le hacen esto a mi pobre corazóncito? Benicio merecía redención, hubiera quedado bien que lo que ella iba viviendo diferente cambiaba el futuro y todos quedaban felices y juntos 😥...
Fue un final poco agradable siento que paso tantos capítulos divagando para que el protagonista terminará así, podría haber sido más simple.......
Perdí mi tiempo en esta lectura, comenzó bien y luego se volvió un BUCLE incoherente y pesado. Háganse un favor y no la lean...
Empezó bien y terminó pésimo, me apena mucho porque Benicio murió solo...
Asco de final... de romantica no tiene nada... pero que se puede esperar, la obra original es China y se caracterizan por ser tragicos...
Como toda buena novela deja un vacío al terminar de leerla. Beni te odie tanto pero si duda también te quise....