Capítulo 48 —¿Bueno?
Vanessa deslizó el dedo por la pantalla para contestar y fingió indiferencia.
—Felicidades, Rafael. Dime, ¿cuándo piensas volver para que nos divorciemos?
La respiración de él se volvió pesada.
¿Le hablaba a mitad de la noche solo para mencionar el divorcio?
—Dime la razón —exigió Rafael.
Vanessa no quería parecer una resentida, así que forzó una risa ligera.
—A fin de cuentas es un matrimonio por contrato; cualquiera de los dos puede terminarlo en cualquier momento.
Sentía los ojos calientes y arenosos, como si le hubiera entrado tierra.
Rafael mostró una mueca de autodesprecio. No había pasado ni un día y, ¿ya se había reconciliado con Alexis?
—¿Ya lo decidiste? —preguntó Rafael con la voz un poco ronca.
—Si —asintió Vanessa con un nudo en la garganta y los ojos enrojecidos. Colgó antes de que él notara que estaba a punto de romper a llorar.
—Vanessa...
La voz ronca de Rafael la llamó con suavidad, pero solo recibió el frío tono de la línea cortada como respuesta.
Sus dedos apretaron el celular con fuerza; su cara se tornó sombría y aterradora.Ricardo, su asistente, abrió la puerta y entró, pero sintió un aire gélido que le heló la piel.
—Señor.
Ricardo se puso tenso, confundido. Hace apenas un momento el jefe estaba feliz por llamar a su esposa, ¿había pasado algo grave?
Rafael levantó la mirada con frialdad y ordenó:
—Investiga con quién se vio mi esposa hoy y qué fue lo que hizo.
"Efectivamente, tiene que ver con la señora", pensó Ricardo.
—Entendido, señor —asintió el asistente con respeto.
***
Esa noche, Vanessa no pudo dormir bien; no dejaba de dar vueltas en la cama.
Al día siguiente, se puso a escribir su guion con unas ojeras muy marcadas.
Estaba distraída, borrando y corrigiendo constantemente.
Después de media jornada, no había logrado escribir ni mil palabras útiles.
Vanessa se dio cuenta de que no podía seguir así, por lo que decidió invitar a Bianca a tomar un café.


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