Capítulo 36 Vanessa entró en la habitación y Rafael la siguió de cerca; su imponente figura a su lado se sentía como un escudo protector. Una vez adentro, Rafael arqueó una ceja y recorrió a los presentes con la mirada, proyectando un aura dominante y opresiva.
—Quédense en la puerta —les ordenó a sus subordinados en tono gélido—, y no dejen entrar a nadie.
Alexis se estremeció de nuevo. Ante la actitud cortante de Rafael, a quien siempre le había tenido miedo, y sintiéndose culpable por lo ocurrido, se quedó callado con el corazón en un hilo, sin atreverse a decir nada.
Natalia estaba igual de nerviosa. Al ver cómo Rafael protegía a Vanessa, no pudo evitar sentir temor.
—Rafael, ¿viniste a verme? —preguntó Natalia con voz débil, sin atreverse a mirarlo a los ojos.
Después de todo, sabía que nunca le había caído bien. Desde que fue adoptada por los Cisneros, las veces que habían cruzado palabra en todos esos años se podían contar con los dedos de una mano.
—No tienes tanta importancia —respondió Rafael con indiferencia, sin siquiera dedicarle una mirada de reojo.
Vanessa se mordió el labio para no reírse.
"Vaya que sabe cómo hablar", pensó.
Natalia, muerta de vergüenza y furia pero sin valor para estallar, buscó ayuda en Alexis con la mirada.
—Rafael, Vanessa está muy malcriada. Seguir protegiéndola así solo hará que se vuelva más insoportable —dijo Alexis, convencido de que Vanessa se había quejado con Rafael. Acto seguido, señaló a Vanessa para recriminarle—:
Solo te pedí que le ofrecieras una disculpa a Nati.
Ella te lastimó por accidente y tu mano ya está bien. ¿La odias tanto como para ir a buscar a mi hermano para llorarle?
Vanessa tenía la mano quemada envuelta en vendas, algo obvio a la vista, ¿y él decía que no era nada? Era el colmo de la hipocresía.
—Ella no se murió, así que también es un asunto sin importancia —le dijo Vanessa, incapaz de guardarse el sarcasmo—. ¿Entonces por qué me obligas a pedir perdón?
Alexis estaba furioso.
—¿Y todavía que haces las cosas mal me respondes? En serio que estás cada vez peor.
Vanessa arrugó la frente, pero Rafael le dio una palmadita en el hombro mientras su mirada se volvía aún más gélida. Acto seguido, fulminó a Alexis con la mirada.

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