Capítulo 219 En un momento, le arrebataron el bolso y la rodearon.
—Por ahí hay un parquecito. Vamos...
—Perfecto, así nos ahorramos el hotel. ¡Ja, ja, ja!
Las palabras de esos sinvergüenzas llegaron a los oídos de Vanessa y le trajeron los peores recuerdos. Antes, Alexis había estadoa punto de agredirla; después, en la capital, unos borrachos que él mismo había mandado la atacaron... Y ahora enfrentaba a estos delincuentes. Tenía miedo y estaba furiosa.
En ese momento no sabía en quién apoyarse, pero tenía la mente clara: no podía quedarse quieta esperando lo peor. De pronto, sin saber de dónde sacó fuerzas, le clavó los dientes en la oreja a uno de ellos.
Lo odiaba. Le apretó la oreja con los dientes sin soltarse. Los otros tipos corrieron a separarla; como no cedía, en un momento empezaron a golpearla a puñetazos y patadas.
—¡Maldita, hoy vas a ver lo que te hacemos!
Natalia los miraba desde las sombras con una sonrisa siniestra de satisfacción. ¡Bien merecido!
¡Que le peguen más fuerte!
—¿Por qué Rafael no ha llegado? Si siguen así, ¿no le va a pasar algo a Vanessa? —dijo una voz preocupada.
Era Anahí Rivas, que había estado con Natalia en el club de tenis un rato antes.
—Mejor así —dijo Natalia—. Por estar de presumida con que era una León, y encima se atrevió a quitarme a Alexis.
Anahí veía cómo los sujetos golpeaban sin control y el miedo le ganaba.
—Dijiste que ahora está con Rafael. ¿Y si en serio le pasa algo?
—¡Qué fastidiosa! Si tienes miedo, lárgate. ¡No me estorbes!
Natalia le gritó sin paciencia, y Anahí se fue sin decir una palabra más. Un golpe le cayó a Vanessa de lleno en la cabeza.
¡Pac!
La cabeza le zumbó y ya no pudo soportar: soltó a la presa y cayó al suelo. Quedó tirada con la boca Ilena de sangre; la vista se le puso negra y casi pierde el conocimiento.

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