Capítulo 212 —Si en este mundo existe eso de traerle la muerte a los demás, entonces, ¿tus padres murieron por tu culpa?
—¡Tú...!
Yolanda estuvoa punto de reventar de furia; se le desencajó la cara y no paraba de patear el suelo.
—¡Le estás dando la espalda a tu madre para defender a la que iba a ser tu cuñada!
Rafael la miró de reojo con frialdad y suspiró.
—¿Y tú por qué no tienes miedo de eso cuando sacas el tema? —Su voz era indiferente—. Solo hubo un compromiso, sin ninguna relación real. Y tú siempre lo mencionas, ¿tan desesperada estás por ser suegra?
Cada palabra de Rafael era una defensa de Vanessa, sin importarle enfrentar a su madre.
Vanessa lo miraba fijamente, y por primera vez sintió de verdad lo que era que alguien la protegiera. Se le apretó algo en el pecho y los ojos se le humedecieron.
La muerte de sus padres era el dolor que menos quería recordar. Pero Yolanda no paraba de arrancarle esa costra una y otra vez, como si quisiera restregarle sal en la herida hasta hacerla sangrar de nuevo.
Vanessa apretó la mandibula, los ojos enrojecidos, y le habló a Yolanda midiendo cada palabra:
—Alexis se lastimó por salvarme y le agradezco.
Pero, señora... Mis padres ya murieron. Le pido que no use su muerte para insultarme ni lastimarme cada vez que puede. Para usted quizás no soy nada, pero yo era su tesoro, la niña de sus ojos. Si sigue insultándome así, ¿no teme que se le aparezcan en sus sueños?
Al terminar de hablar, Vanessa apretó el puño con fuerza para que su cuerpo dejara de temblar.
Yolanda la miraba con cara de asombro. fue entonces cuando cayó en la cuenta de que bajo esa apariencia tranquila había una loba, y de las más feroces.
En el fondo, siempre lo había sabido. Vanessa tenía esa naturaleza.

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