Capítulo 184 Sergio y Leonardo intercambiaron una mirada, cómodos en su papel de espectadores.
Era la primera vez que veían a Rafael ponerse serio.
Bastante interesante.
Pero para los otros chicos del grupo era como estar a punto de ser fusilados: la espalda rígida, mirándose entre sí, sin saber qué hacer.
Mauricio se enjugó el sudor.
—Rafael, nosotros... nosotros solo tomamos de más y dijimos puras estupideces —dijo—. No nos hagas caso. Alexis tampoco lo decía en serio.
Hacía poco, Mauricio tenía muy claro que la destitución de Alexis como director de la subsidiaria había sido obra de Rafael. Si ni a su propio hermano le perdonaba nada, quedaba claro lo despiadado de sus métodos: nunca fueron palabras vacías.
—¿Y a ti quién te preguntó?
Rafael lo miró de reojo y Mauricio se calló.
Su presencia era aplastante.
Alexis cerró el puño y apretó la mandíbula.
—Conozco muy bien a Rafael —dijo—. Jamás tendría nada con Vanessa. Además, ella sigue siendo ni novia.
Esas palabras eran una trampa, tendida para que Rafael cayera.
Aunque le tenía miedo, Alexis era calculador. Por más arrogante y despectivo que fuera Rafael, si admitía algo, eso probaría que le había robado a su mujer. La mujer de su hermano. Lo que seguiría sería controversia inevitable. Y en el peor de los casos, notas negativas en la prensa y turbulencia en las acciones del Grupo.
Alexis apostaba a que Rafael no tenía nada con Vanessa, y también a que Rafael no pondría en riesgo al Grupo por ella.
Todos miraron a Alexis con el corazón en la garganta, sin creer que hubiera dicho eso, y luego volvieron la mirada hacia Rafael, aterrados.
Tal como se esperaba, el peso de su presencia cayó sobre todos y el privado quedó en silencio.
—Lo que hay entre Vanessa y yo está muy por encima de lo que tu cerebro entiende.
Levantó una ceja sin prisa, sonriendo de manera burlona. Luego barrió la sala con una mirada amenazante.
—¿Qué respuesta quieren escuchar?
Ninguno de los chicos se atrevió a escucharla.

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