Capítulo 182 Bianca estaba emocionada y feliz por ella.
—¡Ya revisé, está en el octavo lugar! Amiga, siempre lo he dicho: jeres la mejor!
Vanessa escuchó el ruido de fondo y rio.
—Eres modelo, Bianca, cuida tu imagen, que no te vayan a fotografiar.
—Que me fotografíen. Soy modelo, no una estrella de cine.
Bianca no le hizo caso, feliz como si le hubiera tocado la lotería.
—Parece que en menos de dos días llega al primer lugar. ¡En serio no hay nada que no puedas hacer!
Vanessa rio por seguirle la corriente.
—Claro, para ti soy la mejor.
—Y sí lo eres. Tus talentos van mucho más allá de esto.
Había un tono de lástima en su voz.
Vanessa hizo como que no entendió y no dijo nada.
El auto era silencioso de por sí; la voz de Bianca se escapaba del auricular. Los ojos oscuros de Rafael se ensombrecieron aún más, y arrugó la frente sin darse cuenta.
Hasta que alguien del equipo apuró a Bianca.
Ella colgó a regañadientes.
—Bueno, esta esclava tiene que ir a trabajar.
Cuando termine, vamos a celebrar.
—Bueno.
Vanessa sonrió y esperó a que colgara antes de bajar el celular.
El interior del auto quedó en silencio.
Apenas bajó el celular, Rafael, que parecía haber estado esperando, preguntó:
—¿Qué me querías decir antes?
En ese momento, Vanessa ya se había calmado. Le parecía que lo que había pensado antes era demasiado descabellado, así que lo negó.
—Nada.
—¿En serio nada?
—En serio nada.
Rafael le apretó la mano; su voz sonó profunda.
—Puedes preguntarme lo que sea. Es tu derecho como señora Cisneros, en cualquier momento.
El contacto de esa mano la detuvo, y levantó la mirada sin poder evitarlo.
Al mencionar lo de la señora Cisneros, arrugó la frente, confundida.
—Lo que dijiste en la sala de juntas... ¿no te preocupa que la gente sepa lo nuestro?

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