Capítulo 177 Vanessa había estado un poco decaída en los últimos tres días, sin muchos ánimos para nada, así que contestó con desgano y colgó el celular.
Cuando entró la tercera llamada, contestó casi sin mirar el identificador.
La voz grave de Alexis sonó al otro lado de la línea, cargada de un obvio buen humor.
—Vanessa, felicidades. El guion es todo un éxito, te vas a hacer famosa.
Al escuchar su voz, Vanessa se sobresaltó un poco, como si hubiera despertado.
No se había fijado en la pantalla; jamás debió contestar un número desconocido.
—¿Llamaste solo para decir estupideces? Entonces ya puedes colgar. —Vanessa no tenía la más mínima intención de hablar con él y se preparó para cortar la llamada.
—Espera, Vanessa. Tengo algo que decirte.
Alexis la detuvo antes de que colgara. Por miedo a que no le creyera, se apresuró a añadir:
—Es sobre Rafael.
Vanessa detuvo su mano y arrugó la frente.
—¿Qué estás tramando ahora?
Alexis notó que, en efecto, todo lo relacionado con Rafael le importaba demasiado. Su cara cambió y su voz se volvió más grave.
—Vanessa, no me importa qué tipo de relación tengas con Rafael ahora, pero quiero advertirte algo: no dejes que te engañe. Desde siempre, él ha estado enamorado de otra mujer —continuó Alexis —. Si llegas a sentir algo por él, solo vas a terminar con el corazón roto.
Alexis creyó que, al decirle eso, lograría que Vanessa se diera cuenta de su error y se alejara de su hermano.
Supuso que, aunque hubiera algún tipo de romance entre ellos en ese momento, apenas estarían en la etapa de conocerse.
De cualquier forma, estaba convencido de que, si se esforzaba un poco, Vanessa volvería a su lado sin dudarlo.
Ella se quedó paralizada al escucharlo.
Inevitablemente, pensó en el reloj que Rafael no había entregado y en esa persona de la que estaba enamorado.
Aunque desde el principio sabía que él guardaba a alguien más en su corazón, escuchar a Alexis decírselo de esa forma le dejó un sabor amargo.
Sin embargo, no estaba dispuesta a demostrarlo, así que le respondió con dureza:
—¿Tú te crees un gran partido? Estuve cinco años contigo y por poco termino con la vida arruinada.
Dicho eso, cortó la llamada sin dudarlo.
Tras dudarlo un momento, abrió el chat con Rafael; los últimos mensajes seguían siendo de su conversación de hacía un par de días.
Vanessa lo pensó una y otra vez, pero al final decidió no escribirle nada.
Esa noche, Vanessa no pudo conciliar el sueño y dio vueltas en la cama durante horas.
De pronto, la puerta de la habitación se abrió y entró la figura alta y bien proporcionada de Rafael, con el cansancio marcado en el rostro y en los hombros, como si apenas llegara de un largo viaje.
Parecía que acababa de regresar de otra ciudad.

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