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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 135

Capítulo 135 "Mi niña ingenua... ¿Cómo que nadie te quiere?

Hay alguien que te ha amado durante diez largos años..." Rafael la contempló con una mirada profunda durante un largo rato. Luego se inclinó y depositó un beso suave y fugaz en su frente.

Fue un beso cuidadoso y tierno.

*** A la mañana siguiente, Vanessa se despertó y se dio cuenta de que estaba acurrucada entre los amplios brazos de Rafael.

Tenía las manos apoyadas entre el pecho de ambos, como un gatito en busca de protección.

Estaban abrazados frente a frente.

Vanessa tenía una pierna cruzada sobre la de él y la cabeza apoyada en su hombro. Sus cuerpos descansaban tan pegados que no quedaba ni un milímetro de separación entre los dos.

Vanessa se sobresaltó y sintió que la cara le ardía.

Al recordar lo que había pasado el día anterior, sintió mucha vergüenza, pero también una profunda calidez.

Las palabras que le había dicho no fueron exageradas ni poéticas, pero sí tan dulces y sinceras que se le quedaron grabadas a fuego en la mente.

El detalle era que, en ese momento, ella estaba demasiado alterada como para preocuparse por hacer el ridículo.

Pero ahora, ya despierta y consciente, la situación le resultaba bastante incómoda.

Retiró la pierna y levantó la mirada hacia él con sigilo. Pensó que, si aún seguía dormido, podría escabullirse sin hacer ruido.

Sin embargo, en cuanto alzó la mirada, se quedó paralizada.

—Ya despertaste... —murmuró Vanessa, sonriendo con torpeza.

Pasó lo que más temía.

Rafael la observaba desde arriba con una mirada atractiva y una sonrisa.

—Sí, desperté cuando todavía tenías la pierna encima de la mía.

Lo dijo a propósito; solo quería ver cómo reaccionaba.

Y como era de esperarse, Vanessa se mordió el labio y bajó la cabeza.

"¡Ay Dios! ¡Qué pena!" "¡Que me parta un rayo! ¡Me muero de vergüenza!" Con la cara roja y ardiendo a más no poder, se levantó de un salto sin decir ni media palabra y salió huyendo hacia el baño.

Para cuando bajó las escaleras, el ardor de sus mejillas por fin había desaparecido.

Rafael ya estaba sentado en el comedor esperándola. Llevaba un traje a la medida que resaltaba su presencia elegante y distinguida.

Se acercó a la mesa.

Capítulo 135 1

Capítulo 135 2

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