Capítulo 131
Tras decir eso, rodeó la cintura de Vanessa y se alejaron juntos. Alexis sintió que el mundo se le venía encima. Observó cómo se marchaban con una mirada resentida y rencorosa, mientras una furia incontrolable le quemaba el pecho.
Sin embargo, Vanessa caminaba pegada a Rafael, dejándose guiar sin siquiera dedicarle a su ex una mirada. Alexis por fin asimiló la realidad: esta vez iba en serio. Ya no quería estar con él. Pensar en eso le dolió tanto que sintió como si le estuvieran cortando el corazón a pedacitos, haciéndolo temblar de pies a cabeza.
De pronto, recordó lo que Vanessa había mencionado sobre Natalia y un destello de esperanza apareció en sus ojos. Tal vez, si investigaba lo que pasó hace tres años y le demostraba sus buenas intenciones, ella lo perdonaría. En el fondo, se negaba a creer que ella hubiera dejado de quererlo tan rápido.
***
Pero Vanessa ya no lo amaba. Alexis tenía un carácter pésimo, se enfurecía por cualquier cosa y solía hacer estupideces que terminaban lastimando a todos. Cuando estaban juntos, ella lo vivió en carne propia: intentaba calmarlo cuando estaba de mal humor, y él, desesperado, la empujaba hasta hacerle daño.
Pero en ese entonces, estaba tan cegada por él que lo perdonaba fácil con cualquier excusa, como cuando le decía que no lo había hecho a propósito o que le pegara si eso la hacía sentir mejor. Ahora que había abierto los ojos y analizaba el pasado, se daba cuenta de lo ingenua y necia que había sido.
Debería enamorarse de alguien que fuera genuinamente una buena persona, y no conformarse con las migajas de cariño que le daba solo por la pasión del momento.
Apenas regresaron al hotel, Rafael se quedó mirando a Vanessa, que caminaba unos pasos por delante. Al ver su figura tan menudita y vulnerable, se adelantó rápido y la abrazó por la espalda.
—Vanessa —murmuró Rafael, apoyando el mentón en su cabeza con un tono un poco ronco—. Siento mucho que hayas tenido que pasar por esto hoy.
Vanessa se quedó paralizada, sin esperar una reacción así de su parte. Tampoco imaginó que él se sintiera tan culpable.
—En serio estoy bien. Llegaste a tiempo, así que Alexis no tuvo oportunidad de hacerme nada malo.


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