Capítulo 128 Primero la drogó para intentar aprovecharse de ella y forzarla a estar juntos sin que hubiera marcha atrás.
Luego contrató a un borrachoa propósito para que la acosara, solo para montar su teatrito del héroe que rescata a la damisela en apuros.
¡Era un loco que no tenía remedio!
Había estado ciega en ese entonces. Estuvo detrás de él, dispuesta a todo con tal de casarse, y al final solo terminó lastimada y humillada.
Ahora que lo pensaba, ¡no podía creer que hubiera ignorado a alguien tan extraordinario como Rafael para enamorarse de una escoria, todo por esa ridícula deuda de haberle salvado la vida!
Si eso no era estar ciega, entonces, ¿qué era?
—Vanessa, ¿en serio tienes que ser tan cruel conmigo?
Alexis le agarró la mano cuando ella iba a abrir la puerta y se la apretó con fuerza.
—Ya te pedí perdón y te juré que de ahora en adelante te voy a tratar bien. ¿Qué más quieres que haga para que me perdones?
Al principio, él creía que no quería tanto a Vanessa.
El cariño y los caprichos que le cumplía antes eran solo por el compromiso, únicamente para ganarse el apoyo del abuelo de ella.
Pero cuando Vanessa rompió el compromiso de forma tajante y firmó el documento de cancelación, le dolió muchísimo.
Al darse cuenta de que la iba a perder, sintió un miedo que jamás había experimentado.
—¡Ya te lo había dicho, la única forma de que te perdone es que te mueras! —le respondió Vanessa con una mirada de desprecio y resentimiento. Se zafó de su agarre con un tirón y abrió la puerta para salir.
Apenas abrió, él dio un manotazo contra la madera y la volvió a cerrar.
Vanessa intentó abrirla un par de veces más, pero fue inútil.
La diferencia de fuerza era demasiada; si él no quería dejarla ir, ella no iba a poder salir.
Vanessa lo fulminó con la mirada.
—Alexis, ¿quieres repetir lo de la última vez? Te juro que si te atreves, me las vas a pagar muy caro.
Alexis sintió dolor ante el rechazo en sus ojos.
Abrió los brazos, la abrazó con fuerza y le preguntó con un tono de desesperación:
—¿Qué tengo que hacer para que vuelvas conmigo? En serio ya entendí que me equivoqué.
Voy a cambiar. Te juro que voy a cambiar todo lo que no te guste de mí, ¿sí?


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