Capítulo 122 —Creo que no.
Se rio con suavidad y fue sincera:
—Aunque, en el futuro, no lo sé.
"Tal vez me enamore de él. Ya me ha hecho suspirar más de una vez. Sé que él quiere a otra persona, pero, a fin de cuentas, todos tenemos un pasado, ¿no?" La mirada de Rafael perdió un poco de brillo antes de decir de la nada:
—Es porque tienes un carácter explosivo.
—¿Qué?
Vanessa lo miró sin entender.
—Hace años, uno de los chicos de la familia Soto dijo que comías demasiado y le diste un puñetazo, ¿te acuerdas?
En ese entonces, ella tenía trece años.
Aquel viejo recuerdo volvió a su mente. Al darse cuenta de lo que hablaba, se enrojeció.
Tenía la vaga imagen de que el chico había intentado devolverle el golpe, pero Rafael apareció a tiempo para detenerlo y evitar que le hiciera daño.
"Qué vergüenza".
—Ya pasaron mil años y todavía te acuerdas — comentó Vanessa con una sonrisa forzada—.
Bueno, ¿qué tiene que ver eso con el apodo que me pusiste?
—La dinamita es un explosivo.
Rafael se rio.
—¿Y cuál es la principal característica de la dinamita?
"¿El fuego?" "¿Que explota con facilidad?" La cara de Vanessa se puso roja como un tomate.
Agarró las cobijas y se tapó hasta la cabeza.
"¡Trágame tierra!" "No debí preguntar".
A su lado, Rafael observaba toda esa escena vergonzosa. Una sonrisa cálida iluminó su mirada y se rio.
"Es bastante tierna".
"Lástima..." "...que no me ame".
*** Al mediodía siguiente, en el set de grabación.
Era la hora del descanso.
Mientras Vanessa comía, recordó lo que le había dicho Rafael sobre que la persona que le gustaba tenía un carácter explosivo.
"En eso nos parecemos bastante".
"Yo también tengo muy mal genio".
"Aunque eso de ser amable e ingenua como que no encaja conmigo".
—Vanessa...



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