Capítulo 114 La sonrisa de Itzel se borró en un segundo y se alejó, decepcionada. En fin, se notaba que había visto demasiadas telenovelas.
Vanessa estaba bajo el sol, sintiendo todas las miradas de los presentes encima. Arrugó la frente y preguntó con impaciencia:
—¿Ahora con qué tontería vas a salir?
Alexis sacó un enorme ramo de jazmines que escondía tras la espalda y se lo puso enfrente.
—Son para ti. Sé que son tus favoritos.
El aroma de las flores era intenso y el ramo se veía muy bien, pero para Vanessa aquello era un insulto. Con seriedad y mirándolo como si fuera un idiota, dijo:
—¡¿Qué te pasa?! ¿Estás mal de la cabeza?
Alexis dijo con tono sentimental:
—Vanessa, lo sé... Sé que antes hice muchas cosas que te lastimaron. Ya me di cuenta de mis errores y hasta acepté cancelar el compromiso como querías. Pero a partir de hoy voy a volver a conquistarte. No voy a parar hasta que aceptes estar conmigo otra vez.
La furia estalló dentro de Vanessa. De un manotazo tiró las flores al suelo y le advirtió con tono tajante:
—¡Ya te dije que te alejes de mí!
Alexis se quedó pasmado.
—Vanessa, son tus flores favoritas.
Pateó el ramo para quitarlo del camino y respondió con sarcasmо:
—¿Quién te dijo que me gustan los jazmines? A la que le gustan es a Natalia, no a mí.
—¡Eso no puede ser! —Alexis pensó que ella solo estaba hablando por despecho—. Estos cinco años siempre te he traído jazmines y te encantaban; nunca dijiste que no te gustaran.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio