Capítulo 112 —Vine de viaje de negocios y dio la casualidad de que me hospedo aquí —dijo Alexis, acercándose a Vanessa con una mirada de ternura.
Itzel vio a Alexis y pensó que era guapísimo.
Al observarlos, su intuición le dijo que había algo entre ellos, así que, con mucho tacto, se hizo a un lado para esperar a Vanessa. Después de todo, como no sabía qué relación tenían, no le daba buena espina dejarla a solas con él.
—Vanessa... —Alexis notó la expresión indiferente de ella y estiró la mano para tomarla del brazo.
Lo esquivó rápido, retrocediendo un par de pasos para marcar una distancia segura. Lo miró con indiferencia y le habló de mala gana:
—No me toques, ni que fuéramos cercanos.
Alexis se rio con resignación y levantó las manos como si se rindiera.
—Vanessa, admito que me ganaste. Me rindo. Ya bájale a tu enojo, ¿volvemos a estar bien, sí?
De pronto, a Vanessa le dio mucha pereza seguir hablando con él. "En serio es un engreído que solo piensa en sí mismo", pensó. "¿A estas alturas todavía cree que solo estoy haciendo un berrinche?" —Está bien —respondió, y luego le advirtió con tono implacable—: Escúchame bien. Aléjate de mí, o no voy a retirar los cargos.
Para poder romper su compromiso, la condición que Vanessa había puesto era no proceder legalmente en su contra por haberle robado el guion y haberla drogado. Al final, así fue como logró que firmara el acuerdo para cancelar la boda.
Dicho esto, se dio la media vuelta y empezó a caminar.
Pero Alexis la tomó del brazo y le preguntó con desesperación:
—¿En serio tienes que ser tan cruel conmigo?
Se soltó de un tirón, como si se le hubiera subido un bicho asqueroso, y empezó a sacudirse frenéticamente la ropa donde él la había tocado.
Lo miró con desagrado.
—No te me vuelvas a acercar, o voy a llamar a la policía.
Alexis se quedó paralizado. Al ver cómo se sacudía con asco, su cara se descompuso, como si acabara de tragarse una mosca viva. No tuvo más remedio que ver, impotente, cómo Vanessa entraba al hotel.
Ya en el ascensor, Itzel le preguntó con mucho cuidado:
—Vanessa... creo que ese era el hijo menor de los Cisneros. ¿Qué hay entre ustedes?
Vanessa mantuvo la mirada al frente, mirando las puertas del ascensor.
—Nada —respondió sin darle importancia.


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