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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 10

Capítulo 10 A la mañana siguiente, en cuanto Vanessa despertó, se dio cuenta de que estaba sobre Rafael. Parecía un pulpo; tenía los brazos y las piernas encima de él, una escena de lo más vergonzosa.

Vanessa se quedó pasmada.

"¿Cómo pude dormirme de esta forma?" Por suerte, él todavía no despertaba. Con un cuidado extremo, ella fue retirando sus extremidades, temerosa de que cualquier roce lo sacara de su sueño. Se mordió el labio y aguantó la respiración por la ansiedad.

De pronto, recordó lo que Rafael le había dicho en tono de broma antes de irse a dormir la noche anterior:

—Dime, ¿ya estás lista para dormir conmigo?

A Vanessa se le encendieron las mejillas y le reclamó:

—¡Qué horror! ¿En serio es lo único que tienes en la cabeza?

—No me culpes —se burló Rafael—. Tengo veintiocho años y por fin me casé. Si no me vas a dejar dormir contigo, al menos un abrazo sí me puedes dar.

Que una pareja se abrazara no tenía nada de malo, pero considerando que ellos nunca se habían llevado bien y que de la nada se habían convertido en esposos, la situación era bastante forzada.

Vanessa lo pensó un momento, se acercó un poco más a él y le advirtió:

—Solo abrazos, nada de estar pensando en otras cosas, ¿eh?

¿Quién iba a decir que, al despertar, ella sería la que parecería necesitar esa advertencia?

Vanessa terminó de apartarse. Según ella, sus movimientos habían sido muy sutiles, así que se incorporó en la cama para escapar antes de que la atrapara, pero sintió que una mirada la seguía desde atrás.

Se le puso la espalda rígida. Giró la cabeza poco a poco y, al verlo, sintió tantas ganas de desaparecer que hasta quiso que se la tragara la tierra.

Rafael estaba recargado sobre su propia mano, observándola con esos ojos profundos y una sonrisa apenas perceptible que no sabía si era de burla o diversión.

—Si querías abrazarme, solo tenías que decirlodijo él con calma—. Después de todo, somos esposos.

—No, no, no... —balbuceó Vanessa con la cara ardiendo mientras agitaba las manos—. Lo entendiste todo mal.

Sin esperar a ver cómo reaccionaba Rafael, salió disparada hacia el baño para arreglarse.

Al verla huir con tanta urgencia, la sonrisa de Rafael se ensanchó y dejó escapar una pequeña carcajada.

Capítulo 10 1

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