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Dr. Arrogante me convertí en la madre de su hijo romance Capítulo 3

Andruw Di´Marco.

Al salir de la comisaria me dirigí directo a mi camioneta. El chofer ya me esperaba con la puerta abierta. Cuando el hombre ocupo su lugar al volante espero una orden que nunca llego.

Sabía que no era el momento de irme aun, ni siquiera me moleste en hojear el expediente de Scarlett, el cual el policía Miller me había entregado con mucha amabilidad. En su lugar mantuve la mirada fija en el cristal, esperando el momento en que Scarlett saliera del recinto policial.

Tardó lo que se sintió como una eternidad.

Después de 20 minutos de espera salió como alma que es perseguida por el diablo. A la distancia vi como sacaba su monedero y comenzaba a contar el dinero, frunció el ceño como si se debatiera entre gastarlo o no, pero una simple mirada al reloj pareció ser suficiente para animarla a tomar la decisión de abordar un taxi.

— Sigue ese auto — le ordené a Henry, mi chofer y guardaespaldas, quien, sin hacer preguntas, puso el auto en marcha.

El recorrió alrededor de media hora. Henry se aseguró de aparcar la camioneta a una distancia prudente para no ser descubiertos.

­— Baby Daycare — lei el enorme cartel colorido del lugar donde Scarlett se había adentrado.

Fruncí el ceño al verla salir con un pequeño bulto entre sus brazos, cubierto con una manta afelpada en color blanco llevaba lo que solo podría ser un bebé.

Mi corazón dejo de latir por un micro segundo.

«Tiene un bebé»

Un bebé… Scarlett tenía un bebé, pequeño y frágil.

Miles de preguntas se arremolinaron en mi cabeza.

¿Desde cuándo era madre?

¿Dónde estaba el padre de ese bebé?

¿Por qué ahora me parecía tan repentinamente… frágil?

Bajé la ventanilla un poco, apenas lo necesario para lograr escuchar lo que decían.

— No vuelvas a llegar tarde. O de lo contrario no podré seguir recibiendo a Liam.

«Liam»

Repetí su nombre en mi cabeza. Esta vez mi corazón comenzó a latir desenfrenado. Como si algo en ese nombre, en esa criatura, despertara algo desconocido en mi interior.

— Te prometo que no volverá a pasar.

— Hay algo más, Scarlett — la mujer respiro profundo — llevas 10 días de retraso en el pago… sino cancelas…

— Mañana, Consuelo. Mañana tendrás en dinero sobre la mesa — respondió ella. Y estoy seguro que la mujer de la guardería, al igual que yo, no creyó en su palabra.

— Bien. Scarlett. Lo hago por que los aprecio.

— Gracias, Consuelo. Eres un sol. ¡Nos vemos mañana! — se despidió con una gran sonrisa, de esas que parecen ser capaces de iluminar hasta la oscuridad más profunda.

Capítulo 3: Un gancho al corazón. 1

Capítulo 3: Un gancho al corazón. 2

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