—Sacrifícate estos meses, y luego tú y Ximena podrán vivir felices para siempre. Te juro que nunca más te buscaré.
Esa frase de que no era infidelidad, sino un rescate, hizo dudar a Patricio.-
Toda esa confesión también redujo considerablemente su enojo por el chantaje y la manipulación.
Después de un largo silencio, Patricio finalmente cedió.
—Un mes —dijo con voz áspera.
—¡Hecho!
Jazmín sonrió. Patricio había capitulado.
Sabía que aceptaría.
¿Cómo podría el reverenciado e intocable heredero de los Herrera permitir que su vida quedara manchada para siempre? Y menos con una acusación tan grave.
Patricio era un hombre de negocios; sabía calcular riesgos y beneficios mejor que nadie, así que lógicamente sabía qué elegir.
Además, ella había disfrazado el adulterio como un rescate, amenazó con quitarse la vida y mostró un amor incondicional.
Todo esto le dio a Patricio una salida elegante y redujo su culpa.
La rendición de Patricio estaba dentro de los planes de Jazmín.
En este mes, tendría que conquistar a Patricio, porque era su única oportunidad para vengarse de Ximena.
—Patricio, ¿me ayudas a bajar? Me flaquean las piernas.
Pero Patricio mantuvo su frialdad.
Qué fácil podía controlar sus lágrimas.
Había pensado que era inocente y miedosa, pero resultó ser la más atrevida de todas, atreviéndose a tenderle una trampa y chantajearlo.
Decía amarlo, pero hacía un segundo lloraba desconsolada y ahora no quedaba ni rastro de dolor en su rostro.
La mujer frente a él era un misterio absoluto; cada vez la entendía menos, sin saber qué era verdad y qué era mentira.
—Baja tú sola.
Jazmín rodó los ojos rápidamente.
—¡Ah!
Fingió que iba a caerse.
El rostro de Patricio palideció, dio un paso rápido, la agarró del brazo y la cargó para bajarla.
Jazmín aprovechó para rodear su cuello con los brazos, y sopló en su oído:


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Devuélveme lo que es Mío