―¿En serio? ¿Cómo cambió de actitud tan repentinamente? ―preguntó Sofía sorprendida.
―Ni yo lo sé. Está como loco, nadie entiende lo que piensa. ¿Puedes creer que dice que ayudará a Mariano? Según él lo hace por mí, porque teme que me arrepienta en el futuro. Como si quisiera redimir mis pecados.
―¿Quéee? ―como esperaba, Sofía quedó atónita―. ¿Qué enfermedad tiene? ¿Se volvió loco?
Sonreí, sin palabras para describir la situación.
Después de hablar con Sofía, seguía pensando en la celebración de la universidad. Quería preguntarle a Lucas si había recibido la invitación.
Pero... me daba vergüenza llamarlo para preguntar.
Después de todo, yo aún no recibía la mía.
Como si hubiera leído mis pensamientos, justo cuando pensaba en esto, sonó mi teléfono.
Era Lucas.
Sonreí ante esta coincidencia que me hizo estremecer, y rápidamente conecté el bluetooth. ―Hola, ¿qué se le ofrece, señor Lucas?
Desde que me pidió que no lo llamara señor Montero, lo molestaba llamándolo "señor Lucas".
Como esperaba, se rió al escuchar ese tratamiento.
―Con ese 'señor' me haces parecer dos generaciones mayor ―bromeó.
―Pero así te llama todo el mundo.
―Está bien, como quieras ―después de reír, preguntó―. ¿Te invitaron al centenario de la Universidad de Altamira el próximo mes?
―Vaya, tú también preguntas por eso...
―¿Qué quieres decir?
―Sofía acaba de llamarme. Su facultad de Finanzas ya envió las invitaciones y me preguntó si en nuestra facultad había noticias... supongo que tú ya recibiste la tuya.
Sentí una punzada de celos, preocupada de quedar en ridículo si no recibía invitación.
―Sí, el asistente del rector me contactó para preguntarme si tendría tiempo de asistir a la ceremonia.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De novia abandonada a amada del magnate
Me gusto mucho muy bonita historia...
no se puede leer este capitulo...