La fuerza con la que Edgar Guzmán se abalanzó hacia ella hizo que Frida Arrieta trastabillara varios pasos antes de lograr estabilizarse.
—¿Qué haces, Edgar? ¡Suéltame! —forcejeó Frida, exigiendo en voz alta.
Lejos de soltarla, Edgar la abrazó con aún más fuerza.
—No, no voy a soltarte. Me entregaste tu primera vez y debo hacerme responsable de ti, Frida. Te prometo que en el futuro serás mi única mujer, y te cuidaré toda la vida.
Frida cerró los ojos por un instante antes de responderle.
—Edgar, no quiero que te hagas responsable. Anoche... digamos que también me aproveché un poco de ti. A mi edad, es muy raro encontrar a una mujer que no haya tenido ese tipo de experiencias. Yo también quería probar el placer de ser mujer. La pasé muy bien; nos disfrutamos mutuamente y con eso basta. Eso de estar juntos, de toda una vida... son puras fantasías. No le des tantas vueltas a lo que pasó.
Pronunció cada palabra con absoluta seriedad y firmeza.
Al escucharla, Edgar sintió cómo la ira le hervía por dentro.
—Él ya está en esas condiciones, ¿y todavía sigues pensando en él? —cuestionó en voz alta.
Ese "él", sin duda, se refería a Fabián Rojas.
Frida hizo una pausa y respondió con la voz ronca.
—Yo... no.
Esas últimas palabras sonaron tan bajitas que hasta ella misma dudó de su veracidad.
Edgar la aferró contra su pecho como si abrazara un tesoro invaluable.
—Frida, dame una oportunidad, ¿sí? Déjame amarte. Te aseguro que lo haré mucho mejor que Fabián.
Pero ella seguía resistiéndose con todas sus fuerzas.
—Edgar Guzmán, suéltame. No me obligues a odiarte.
Él, sin embargo, actuó como si estuviera sordo ante sus suplicas. La enderezó, la miró fijamente a los ojos y habló con total convicción.
—Frida, te lo ruego, solo déjame intentarlo.
Dicho esto, se inclinó y la besó.
Al principio, Frida intentó rechazarlo de nuevo, pero tras la pasión desenfrenada de la noche anterior, descubrió que extrañaba inexplicablemente esa sensación.
A medida que Edgar profundizaba el beso, las ganas de alejarlo se esfumaron por completo.
Y así, amparados por la espesura de la noche, se entregaron el uno al otro una vez más.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....